lunes, 17 de marzo de 2008

McGovern-Eagleton: un ticket para diecisiete días















La campaña presidencial de George McGovern en 1972 supuso el triunfo de un nuevo tipo de activismo político hasta entonces excluído de los círculos de toma de decisiones dentro del Partido Demócrata. Este movimiento, joven, apoyado en organizaciones de nueva creación, fue construído en torno al activismo contra la Guerra de Vietnam, y desplazó del corazón del partido a actores tradicionales como las organizaciones sindicales clásicas.

Los derechos de los homosexuales o el derecho al aborto ocuparían por vez primera un lugar protagónico en una plataforma electoral demócrata. McGovern, Senador por Dakota del Sur, aprovechándose de la liberalización del proceso de primarias, había triunfado en un caótico carrusel electoral interno sobre el favorito del aparato tradicional demócrata, el Senador Ed Muskie, de Maine, y sobre el segregacionista Gobernador George Wallace, de Alabama, que había sido malherido en un tiroteo. McGovern aseguró su nominación tras vencer el 6 de junio en la primaria de California, y llevarse sus 271 delegados gracias a la ley del winner-take-all.

Pero cuando el Comité de Reglamentos del partido se reunió en Washington DC a finales de junio, había surgido una coalición de resistencia a la candidatura de McGovern. Organizada por el ex Vicepresidente Hubert Humphrey y los grandes sindicatos, reunió a muchos de los hombres de Muskie, Wallace, y otros ex candidatos como Henry Jackson o Wilbur Mills. Este grupo, bautizado como Anybody But McGovern, logró que el Comité de Reglamentos dejara en suspenso la regla del winner-take-all de California, y McGovern fuese desposeído de un buen número de delegados que creía tener asegurados.

La Convención iba a ser más dura de lo esperado. Gary Hart, campaign manager de McGovern, formó un potente ejército de operativos para trabajar en la Convención. No podían ser los jovencitos inexpertos que habían dominado el esfuerzo durante el periodo de primarias. Tenían que ser veteranos con experiencia contrastada en pasadas Convenciones. Hart reclutó a los Senadores Frank Church, Fred Harris, Abraham Ribicoff y Gaylord Nelson, así como al Gobernador Pat Lucey, de Wisconsin. Todos ellos trabajarían a las órdenes de los tres hombres de confianza de McGovern: Gary Hart, William Dougherty y Frank Mankiewicz.

El 10 de julio se inauguró la Convención Nacional Demócrata en el Convention Center de Miami, Florida. A pesar de las maniobras en contra, McGovern partía con una ventaja evidente, casi insalvable. Por primera vez, las organizaicones sindicales y la tradicional maquinaria demócrata de las grandes urbes apenas tenían una presencia insignificante en la Convención. El cambio de normas en años recientes había impuesto cuotas y mandatos que establecían la obligatoriedad de que cierto porcentaje de delegados debían ser mujeres o miembros de minorías. Había mucha cara nueva, muchos nombres que no estaban dentro del radar del aparato tradicional.

El candidato esperó acontecimientos desde un hotel al oeste de Miami. Sus hombres hablaron durante dos horas con todos los delegados comprometidos, les facilitaron guías de actuación, y les advirtieron que sus enemigos intentarían aprovecharse de su falta de experiencia para engañarlos y desatar complicadas guerras asamblearias. Las fuerzas de Humphrey, con el apoyo de algunos periodistas, se esforzaban por hacer circular la impresión de que McGovern no contaba con los apoyos suficientes.

Humphrey y sus aliados, un activo grupo de demócratas electos, entre ellos el joven Gobernador Jimmy Carter, de Georgia, diseñaron una estrategia basada en la lucha de credenciales. El objetivo número uno sería desafiar la regla del winner-take-all para la delegación de California. Argumentaban que la victoria de McGovern por un escaso 5% en California obligaba a una distribución proporcional de los delegados. Pero las fuerzas de McGovern se apoyaban en el no menos lógico argumento de que no valía cambiar las normas de la partida una vez que esta ya se hubiera jugado.

El acalorado debate tuvo lugar hacia la medianoche del primer día de Convención. Willie Brown Jr., jefe de la delegación californiana, proclamaba la legitimidad del sistema winner-take-all. "¡Devolvedme mi delegación!", reclamó, mientras un buen número de los presentes le hacía el coro, "¡Devolvedlo! ¡Devolvedlo!", siendo respondidos por otros grupos de delegados con un "¡No!¡No!¡No!". La votación fue la confirmación de la superioridad de las fuerzas de McGovern, aunque evidenció una masa social fuertemente polarizada. 1,618 delegados votaron a favor de que se le devolvieran los 271 delegados californianos, frente a los 1,238 que se opusieron.

Con las fuerzas enemigas heridas de muerte, los muchachos de McGovern se proponían ahora resolver el conflicto que representaba la delegación de Illinois. En la primaria de Illinois, los votantes habían tenido que votar a delegados individuales, no a candidatos presidenciales. Era una artimaña que el Alcalde de Chicago, el poderoso Richard Daley, se había sacado de la chistera para controlar la delegación y ser él quien decidiera a que candidato debía apoyar. La delegación fue desafiada por las fuerzas de McGovern. Denunciaron ante el Comité de Credenciales que su composición no era suficientemente diversa en términos de mujeres y negros, y no cumplía con las condiciones impuestas en ese sentido.

El Comité, presidido por Patricia Roberts Harris, y a la vista de que la nominación de McGovern parecía inevitable, accedió a rechazar la delegación de Illinois entera, y sentó en su lugar a un nuevo grupo de delegados no electos liderados por el reverendo afroamericano Jesse Jackson. Los nuevos delegados de Illinois comprometieron su apoyo a la candidatura del Senador McGovern, confirmando la inevitabilidad de su nominación. McGovern sería nominado con el apoyo de 1,864 delegados, superando sin problemas los 1,509 necesarios.

El próximo paso sería seleccionar un running-mate. Querían un nombre famoso. Su primera opción era el Senador Ted Kennedy, de Massachusetts. Kennedy daba el perfil que necesitaban para equilibrar el ticket: un católico con fuertes vínculos con los sindicatos y la maquinaria urbana del partido. Llevaban días tratando de convencerle, recibiendo negativas por respuesta. Kennedy volvió a decir que no, y recomendó a McGovern que seleccionara a Kevin White, Alcalde de Boston, o al veterano Congresista Wilbur Mills, de Arkansas. Ninguno de los dos convencía al staff de McGovern. Se dirigieron a Hubert Humphrey, pero este no quería volver a ser Vicepresidente.

Al día siguiente, McGovern le ofreció el puesto a un estrecho aliado de Humphrey, el Senador Walter Mondale, de Minnesota, quien se disculpó diciendo estar más interesado en presentarse a la reelección para el Senado. Después llamó al Senador Abraham Ribicoff, de Connecticut. Este también prefería seguir en el Senado. El tercero del día en darle largas fue el Senador Gaylord Nelson, de Wisconsin. Un fiel aliado y amigo que tampoco quería acompañarle en el ticket.

Hubo que hacer caso a Kennedy y optar por Kevin White. El Alcalde de Boston aceptó al instante y cogió un vuelo hacia Miami. Pero el apaño fracasó en cuestión de horas. La delegación de Massachusetts advirtió que boicotearía la selección de White porque era un antiguo partidario de Muskie que los había estado presionando para que no apoyaran a McGovern. Descartado White.

A las 3 de la tarde de ese último día de Convención, McGovern pensó en el Senador Thomas Eagleton, de Missouri. "Va a ser Tom Eagleton", dijo el candidato a sus cosnejeros. Eagleton era un joven católico de 42 años, representante de un estado competitivo, con historial progresista y vínculos sindicales. La candidatura de Eagleton fue presentada ante la Convención y la votación resultó en un caos.

Los muchos enemigos que no podían ver ni en pintura a McGovern, presentaron una lista de hasta 70 alternativas a Eagleton. En esa lista se incluían nombres como Mao Zedong. Eagleton fue nominado con el 59% de los votos, pero hasta 75 nombres diferentes lograron el voto de al menos un delegado. El caos obligó a retrasar los discursos de aceptación de McGovern e Eagleton hasta la medianoche. Muchos estadounidenses prefirieron irse a la cama.

La Convención terminó pero los problemas para McGovern persistieron. Pocos días después, algunos medios revelaron que años atrás Thomas Eagleton había sido hospitalizado por depresión y había recibido tratamiento de electroshocks. McGovern ratificó a Eagleton y la cosa no pareció ir a más. Pero los medios no abandonaron a su presa y ventilaron nuevos rumores que acusaban a Eagleton de ser un alcohólico. El 1 de agosto el Senador presentó su renuncia a McGovern, y este tuvo que sustituirlo a marchas forzadas. El nuevo y definitivo running-mate sería el diplomático Sargent Shriver, cuñado de los Kennedy.

Video: McGovern acepta la nominación.

18 comentarios:

Cormac Milius dijo...

Por cierto que lo de la depresión de Eagleton fue una de las cosas que se robaron en el Watergate, fueron los fontaneros de Nixon los que lo filtraron a la prensa, si no me equivoco. Vaya convención, eh? Cuántos nombres históricos aparecen. Fue también el principio y el final de un sueño. Cormac Milius.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Es el año de la debacle demócrata. Sólo ocho años después de arrasar con Johnson, en el 72 perdieron casi toda la Nación. Y es ahí donde empezaron a cobrar mayor protagonismo ciertas causas propias de progresistas de clases acomodadas, ambientes unievrsitarios, etc. (en cierto modo el mismo tipo de movimiento en que se apoyó Howard Dean hace cuatro años, y de los que Obama se está sirviendo en parte este año)

El lugar de los sindicatos clásicos empezó a ser ocupado por los activistas de movimientos y organizaicones de derechos civiles, pacifistas, comités antimilitaristas, grupos pro-aborto... Y el partido empezó a perder al votante blanco de estudios medios e ingresos modestos, ocupado en sacar adelante a su familia, y que no tenía tiempo para pensar en "mariconadas".

Anónimo dijo...

Pero yo creo que esos nuevos sectores también tenían y tienen que obtener una representación en el sistema, no puede ser que haya una sola visiòn de la sociedad. Ademàs eso te crea muchos problemas al fomentar la creación de grupos radicales fuera de control. Lo que pasò ese año es que fueron muy deprisa, muy confiados. Y también que Nixon no se dejaba ganar sin usar todo lo que tenía. Cormac.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Una cosa es darles cabida y otra es dejar que controlen por completo la agenda. La plataforma demócrata de aquel año no era una representaicón proporcionada de lo que era el electorado demócrata. Por eso se estrellaron. Perdieron el tacto de la realidad.

¿Sabes cual era la serie de televisión de mayor éxito en USA en la primera mitad de los 70? 'Los Walton' de la CBS. La historia de una modesta familia de granjeros de Virginia que en plena Gran Depresión se ayudaban unos a otros para hacerse la vida un poco más agradable. Una serie sobre las pequeñas cosas cotidianas. Visto ahora muchos pensarán que esa era una familia prototipica republicana pero no, esa era una familia demócrata. Que luego dio pie a otras como 'La casa de la pradera' o 'Con ocho basta'.

En ese mismo momento el Partido Demócrata real estaba ofreciendo a los votantes ácido, amnistía y aborto. Y no es que esas causas no fueran preocupaciones prioritarias de una mayoría de la sociedad, es que no lo eran ni siqueira de una mayoría del electorado demócrata. De ahí el terrible fracaso electoral de aquel año.

Cormac Milius dijo...

Me acuerdo de esas series. La casa de la pradera era la favorita de Carter xDDD.Cormac Milius.

Anónimo dijo...

"el Partido Demócrata real estaba ofreciendo a los votantes ácido, amnistía y aborto"

Creo que llamaba a McGovern el candidato de la triple A (acido, amnistía y aborto). Me parece que de ahí viene el declive de ese partido y siguen en las mismas. Howard Dean me parece un personaje de esa calaña.

No sé si has escrito algún post sobre el Watergate ya que me gustaría saber tu opinión. Historiadores como Paul Johnson han defendido a Nixon en el asunto Watergate.

José Luis

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Jeje! Cormac, piensa que cuatro años después nominaron a Jimmy Carter. Sí que andaban desorientados. Aunque Jimmy carter se aprovechó de unas circunstancias cocnretas, la impopularidad de los políticos de Washington, el overbooking de aspirantes liberales, etc.

José Luis, creo que del Watergate no he escrito nada. De Nixon recuerdo que escribí sobre la Convención Republicana del 68.

Sí creo que el Watergate fue una clara exageración, a Nixon no le eprdonaron lo que a otros Presidentes les hubieran perdonado. De hehco Johnson espió a Goldwater en el 64 y la cosa no pasó a mayores.

Los medios liberales se la tenían jurada a Nixon ya desde sus años en el Comité de Actividades Antiamericanas. Fue la última sacudida de la América liberal que había dominado las cuatro décadas anteriores y estaba perdiendo poder.

Cormac Milius dijo...

El Watergate fue la unión por interés de una prensa que querìa ser el cuarto poder y de unos políticos, la mayoría del mismo partido y aún del entorno de Nixon. Al final las paranoias de este hombre tenían su base real: caía mal a mucha gente o simplemente le veían como cabeza de turco al que tumbar con facilidad. Fue un juego en el que todos ganaban y perdía Nixon. Cormac Milius.

Anónimo dijo...

"Sí creo que el Watergate fue una clara exageración, a Nixon no le eprdonaron lo que a otros Presidentes les hubieran perdonado. De hehco Johnson espió a Goldwater en el 64 y la cosa no pasó a mayores."

Eso es lo que deducí después de leer la Historia de USA de Paul Johnson.

Respecto a su enfrentamiento con los medios me parece que el caso Hiss, su enfrentamiento para un puesto en el Senado contra Helen Douglas y el caso de las "asignaciones del 52" (realmente ésto último no sé muy bien que fue) fueron jalones de sus roces con la prensa.

José Luis

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Efectivamente, el caso Hiss, su campaña contra Douglas, acusando a esta de comunista dentro del contexto de la caza de brujas... todo eso comienza a reportarle muy mala fama entre los medios liberales.

En los comentarios de este post hablamos bastante de Nixon.

Webcam dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Webcam, I hope you enjoy. The address is http://webcam-brasil.blogspot.com. A hug.

Anónimo dijo...

Excelente remembraza y propicia, avisorando la Convención de Denver, donde es posible preveer todo tipo de contuvernios muy seguramente urdidos por la Campaña Clinton que busca sacar petroleo de cualquier hoyo por diminuto que sea. A proposito, es algo bastante insulso, pero, Vasco, tu que eres tan conocedor de este ambiente de las convenciones y su historia, crees que tenga alguna relevancia, así sea minima, el lugar donde se haga la convención, en este caso Denver. Dado que en esta ciudad gano Obama al igual que en gran parte del estado de Colorado?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Obama ganó Colorado en un Caucus. No puede decirse que eso sea representativo del electoraod demócrata local. Pero sí que da el perfil de plaza en la que los demócratas del lugar pueden estar más inclinados hacia Obama. Es un estado de derechas, con una historia de legislación anti-sindical, con poco arraigo sindical y poca implantación de organizaciones vinculadas al Partido Demócrata. Eso lo hace un territoriod e ma´s fáicl exploraicón para Obama. Aunque Hillary cuenta con la población hispana. Hace un año hice un perfil de Denver. Me encanta esa ciudad.

El lugar donde se celebra la Convención puede ser importante en el sentido de que aparte de los delegados, asiste mucho público. Y si se diera una brokered convention, algo que aún me cuesta creer, siempre es importante llenar las gradas del público con seguidores de tu candidatura para crear ambiente. Aunque para eos hay que cotnar con la complicidad del comité organziador.

Cormac Milius dijo...

Nixon simplemente estaba ahí de presidente en un momento en que, como dice Antxon, la prensa liberal, el mundo liberal en general, ya estaban preparados para el asalto al poder, al cuarto poder. Era el ambiente de la época. Las rencillas del pasado contaban pero menos que la ocasión propicia que se daba con un presidente como Nixon. Simplemente habìa ganas de montarla. Cormac Milius.

Anónimo dijo...

Excelente respuesta joder, Vasco, eres un puto amo en esta materia, oye, muy bueno y completo el perfil de Denver, es lo que quería saber. Siempre he tenido esta curiosidad, ya que eres Vasco, y entran otros vascos por aquí, tiene algún sentido la violencia que practica Eta para el ciudadano comun y corriente de este país? Y otra, que tanta gente del país Vasco desea ser independiente totalmente de España?

mosk3

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Puff... mejor pregúntame sobre Denver xD

Eduardo dijo...

Muchísimas gracias por lo que haces, nos das una información que en español somos incapaces de encontrar en ningún sitio, te escribimos poco pero quiero que sepas que te leemos siempre.

Anónimo dijo...

abraham ribicoff, richard j. daley, ewige blumenkraft.....