lunes, 24 de marzo de 2008

Harding & Coolidge: pareja de dark horses















En plena decadencia de la administración demócrata de Wilson, el aislacionismo republicano ganaba el debate sobre el Tratado de Versalles y la Sociedad de Naciones. Los días de intensidad emocional y patriótica de la Gran Guerra, en las que se había apoyado el internacionalismo de Wilson, quedaban atrás, y se inauguraba un periodo dominado por la nostalgia de los buenos y viejos días anteriores a la Guerra. De haber vivido, el ex Presidente Teddy Roosevelt hubiera sido nominado por los republicanos, y elegido nuevamente para la Presidencia en 1920. Pero había muerto en 1919.

El nuevo favorito era el General Leonard Wood, héroe de la guerra contra los españoles, antiguo jefe de las Fuerzas Armadas, y ex Gobernador militar de Cuba y Filipinas. Hombre de confianza de Teddy Roosevelt, Wood había acusado al Presidente Wilson de ser débil, pero defendía enviar ayuda a los problemáticos aliados europeos. Mantenía posiciones de dureza frente a los sindicatos, las huelgas, los comunistas, y la joven Rusia Soviética. Atrajó a gran parte de los republicanos conservadores, y grandes contribuciones económicas para su campaña.

Pero el General Wood no era un hombre que entendiera de política. Descuidó importantes apoyos al resistirse a dar un lugar preferencial en su campaña a influyentes Senadores con los que debió haber buscado aliarse. Para esos Senadores resultaba demasiado independiente. Temían no tener ninguna influencia sobre él en caso de que lograra acceder a la Presidencia. El candidato no supo interpretar la desconfianza de los jefes del partido.

Sus rivales más duros en las primarias republicanas fueron el Gobernador Frank Lowden, de Illinois, un conservador; y el Senador liberal Hiram Johnson, de California. El cuarto candidato, poco conocido fuera de su estado, era el Senador Warren Harding, de Ohio. El papel de este último en las primarias fue algo penoso. En Montana había desafiado a los front-runners y había quedado en quinto lugar con el 3% de los votos. A duras penas logró ganar en su estado natal, Ohio, presentándose como "hijo favorito". En la vecina Indiana, estado que debía ganar para ser considerado un candidato viable, fracasó al ser incapaz de llevarse un sólo condado. Y de la importante primaria de New Jersey tuvo que desapuntarse por falta de dinero para competir.

El rendimiento de Harding en las primarias fue tan desastroso, que tuvo que ser convencido por sus asesores para no retirarse de la carrera antes de la Convención. Quien más empeño tenía en continuar era su ambicioso campaign manager, Harry Daugherty, el mismo hombre que lo convenció de dar el paso de presentarse frente a candidatos más conocidos. Daugherty había manifestado meses antes en la prensa cual sería su estrategia: "No espero que el Senador Harding sea nominado en la primera, segunda, o tercera votación, pero... a las 2,11 de la madrugada del viernes en la Convención, cuando 15 o 20 hombres, algo cansados, estén sentados alrededor de una mesa, alguno de ellos dirá: ¿A quién nominamos?"

Conocedor de la complejidad del sistema de los dos tercios, Daugherty predijo un bloqueo entre los front-runners, y eso es lo que ocurrió. La Convención Nacional Republicana abrió sus puertas el 8 de junio de 1920, en el Coliseum de la ciudad de Chicago. El General Wood llegaba con el mayor número de delegados, amenazado por el Gobernador Lowden, que jugaba en casa. En una primera votación, Wood alcanzó los 287 delegados, seguido por Lowden con 211, y Hiram Johnson con 133. El Senador Harding quedó en sexta posición con apenas 65 delegados. Aparecían por delante dos candidatos que ni siquiera habían competido seriamente: el Gobernador William Sproul, de Pennsylvania, y Nicholas Murray Butler, el popular presidente de la Universidad de Columbia.

La noche del jueves 11, celebradas ya cuatro votaciones sin que nadie alcanzase los dos tercios, la Convención descansó por unas horas, y comenzaron los movimientos entre bastidores para desatascar las votaciones. En la cuarta votación el General Wood había llegado a los 314 delegados, y Lowden a los 289. Harding parecía desauciado en quinta posición con 61 delegados. Mientras los favoritos habían aumentado sus apoyos, Harding había perdido el favor de cuatro delegados desde la primera votación. La primera reacción de los jefes del partido fue buscar una manera de llegar a un acuerdo con Leonard Wood.

El Senador Boies Penrose, de Pennsylvania, uno de los mandamases del partido, ofreció un intercambio de favores a uno de los asesores de Wood. "Pregúntale al General Wood que, si fuera nominado mañana, ¿nos daría tres puestos en el Gabinete?" El asesor se dirigió al candidato, "ahora General, una sóla palabra te hará Presidente." Pero la respuesta del orgulloso General lo alejaría definitivamente de la Presidencia. "Dile al Senador Penrose que no he hecho ni haré ninguna promesa."

A partir de ese momento, un grupo de poderosos Senadores se reunieron en las habitaciones 404, 405, y 406 de la decimotercera planta del Hotel Blackstone de Chicago. Después de cuatro horas de fumar, beber, y discutir, concluyeron que ninguno de los front-runners podía ganar la nominación. La única pregunta era cual de los dark horses les resultaba más aceptable. Harding tenía pocos enemigos. Hombre de salud frágil y falto de profundidad intelectual, tenía opiniones vagas sobre todos los temas, y un carácter amable y sociable. Además, su estratega Harry Daugherty había comprometido el apoyo de un buen número delegados, en caso de que estos tuvieran que votar a una segunda opción en algún momento.

A altas horas de la madrugada, contactaron con el Senador Harding y le preguntaron si existía algún factor que pudiera descalificarlo como candidato. El candidato pidió diez minutos para reflexionar a sólas en su habitación. Probablemente, en esos instantes pensó en el hijo ilegítimo que había tenido con una de sus amantes, o en su idilio con otra mujer casada, pero salió y negó la existencia de nada que pudiera descalificarlo.

Los barones del partido se pusieron manos a la obra para atar su nominación en las siguientes votaciones. Cuando la Convención se reanudó el viernes, Harding comenzó a ganar terreno, se colocó en cabeza en la novena votación, y en la décima alcanzó los dos tercios necesarios. Ya era el candidato oficial del Partido Republicano.

El mismo grupo de Senadores que facilitó su nominación, le ordenó que propusiera al Senador Irvine Lenroot, de Wisconsin, para la Vicepresidencia. Así lo hizo. Pero, de forma inesperada, surgió una corriente de apoyo al popular Gobernador Calvin Coolidge, de Massachusetts. Había logrado algunos votos para la nominación presidencial, pero era un long shot. Wallace McCamant, un delegado de Oregon, propuso su nombre por libre, y en poco tiempo la idea logró gran número de adhesiones.

El Gobernador Coolidge había alcanzado gran notoriedad un año antes por la firmeza demostrada ante la huelga de policías de Boston. Había ordenado el despido fulminante de los huelguistas y la contratación de nuevos agentes que se pusieron a patrullar de inmediato. Era un Gobernador frío pero eficaz. Coolidge derrotó ampliamente al Senador Lenroot -674 votos frente a 146- y fue proclamado running-mate de Harding.

Con los lemas "Vuelta a la Normalidad" y "America Primero" el ticket Harding-Coolidge ganaría las elecciones de noviembre de 1920. Pero Warren Harding fallecería apenas dos años y medio después de iniciar su mandato, en medio de numerosos casos de corrupción financiera de sus colaboradores más estrechos, nombrados para puestos de Gabinete como pago de favores políticos. Fabricando a un Presidente mediocre como Harding, de sobrenombre "serial adulterer" (adúltero en serie, su principal cualidad), la Convención Republicana de 1920 nos demostró que las soluciones de compromiso no siempre son buenas. Pero también fue la misma Convención que catapultó a un gran futuro Presidente, Calvin Coolidge.

5 comentarios:

Cormac Milius dijo...

Excelente lección de Historia. ¿Los demócratas que hacían mientras tanto? Verlas venir hasta que pasasen los felices 20 y llegase la Depresión, no? ¿En qué con se promulgó la Ley Seca? ¿La derogó luego Roosevelt? Cormac.

Cormac Milius dijo...

Oye, Antxon, si ser gobernador es lo màs importante tras ser presidente ¿puede deslucir a un candidato senador llevar en el ticket a un gobernador aunque sea ya un ex? De hecho suele ser màs habitual al revés pero como este año los tres son senadores. . . Cormac.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Los demócratas en 1920 presentaron al Gobernador James Cox, de Ohio. La plataforma adoptó la defensa de la Liga de Naciones, la ratificaicónd e Versalles, y toda la política internacionalista de Wilson. Pero el electorado quería repliegue, cerrarse a los problemas del mundo.


La Ley Seca se ratificó en el 1919. El Presidente Wilson la vetó, pero el veto fue anulado por el Congreso. La ley de prohibición fue promovida por el Congresista republciano Andrew Volstead. Y en el 33 quedó derogada.

No. Al candidato no lo desluce un Gobernador o un Senador. Eso es irrelevante. Hay Senadores que peuden deslucir a un Senador, y Gobernadores que peuden deslucir a un Senador o a otro Gobernador. Eso depende de la personalidad del candidato. Lo del lucimiento depende de la popularidad, del nombre, no del cargo que se ocupa.

Anónimo dijo...

De Harding se dijo que fue el presidente más corrupto de la historia, aunque ahora si no me equivoco, los historiadores parece ser que están dando una mejor imagen de él. Los corruptos, "la pandilla de Ohio", parece ser que hacían todo sin que Harding se enterara.

José Luis

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Era un hombre más interesado en als muejres y la buena vida que la política. Tenía buena oratoria, buena planta, pero era un personaje muy manipulable por gente más inteligente que él. Siemrpe ha estado compitiendo con Herbert Hoover y Jimmy Carter por el honor de "peor Presidente del Siglo XX".

Por cierto, este año muchos veían a Fred Thompson como una especie de nuevo Harding. Sus seguidores esperaban que repetiera la historia, y surgiera como candidato de compromiso a pesar de su mal papel en las primarias y sus pobres niveles de recaudación.