martes, 11 de marzo de 2008

Baltimore, 1912: los demócratas encumbran a Wilson














1912 fue el primer año en que se utilizó el sistema de primarias en algunos estados, como parte del proceso de selección del candidato presidencial del Partido Demócrata. Sólo dos hombres participaron en las primarias. Los dos que se disputaban el favor del ala progresista del partido. El Speaker of the House Champ Clark, de Missouri; y el Gobernador Woodrow Wilson, de New Jersey. Logrando Clark mayor número de victorias y delegados electos, que le convertían en el claro favorito en el momento de abrirse en Baltimore la Convención Nacional Demócrata el 25 de junio. Clark también contaba con el siempre importante apoyo del magnate de la prensa William Radolph Hearst.

En la Convención se incorporaron nuevos nombres al grupo de competidores. El Congresista Oscar Underwood, de Alabama, contaba con el apoyo de una mayoría de los delegados sureños. Como presidente del Comité de Recursos de la Cámara de Representantes, contaba con importantes medios para persuadir a colegas de otros estados. Muchos pesos pesados de la maquianria del partido, incluído el temible Tammany Hall, apoyaban al Gobernador Judson Harmon, un demócrata moderado de Ohio. Ninguna alternativa parecía capaz de poner en cuestión la ventaja del Congresista Clark. Pero era necesario alcanzar dos tercios del total de delegados para ser proclamado candidato de forma oficial. La cifra mágica se situaba en 726, lejos del alcance de Clark en una primera votación.

Un primer recuento de delegados situó a Clark en los 440, seguido por el Gobernador Wilson con 324, Harmon con 148, y Underwood con 117. Llegados a la novena votación, Clak se mantenía fuerte en cabeza, aunque lejos aún del número requerido. Pactaba con el Tammany Hall para que los jefes del partido abandonaran a Harmon y se unieran a él. El pacto le reportó los votos de la numerosa delegación de Nueva York. Clark lograba así el apoyo de más de la mitad de los delegados, pero no conseguía cumplir con la regla de los dos tercios. Abrió negociaciones para persuadir a su colega en el Congreso, Underwood. Pero los hombres de Woodrow Wilson se le adelantaron.

William McCombs, campaign manager de Wilson, había encontrado el modo de edificar un resistente cortafuegos: un compromiso con Underwood. Prometieron que si Wilson se retiraba, sus delegados serían para Underwood. A cambio de ello, pidieron a Underwood que se limitara a permanecer en la competición, para evitar que Clark alcanzara los dos tercios. La maniobra detuvo en seco el avance de Clark. Sus números se estancaban y no tenía de donde pescar más delegados. Visto el bloqueo, el nombre del Gobernador Thomas Marshall, de Indiana, empezó a sonar como candidato de compromiso.

En este punto, el equipo de Wilson ejecutaría el movimiento decisivo. William Jennings Bryan, el influyente ex candidato presidencial demócrata de 1896, 1900 y 1908, abandonaba su neutralidad para pedir el voto por Wilson. Lo que terminó de decidir a Bryan fue el temor a que detrás del apoyo del Tammany Hall a Clark hubiera un pacto con los intereses de Wall Street. La tendencia en el número de delegados empezó a variar. El apoyo de Bryan provocó que varias delegaciones del Oeste se sumaran de inmediato al movimiento pro-Wilson. En la 28ª votación el Gobernador de New Jersey se colocaba por primera vez en cabeza, y en la 46ª alcanzaba los dos tercios. La nominación era suya.

Wilson había alcanzado gran popularidad como rector de la entonces modesta Universidad de Princeton, y en sus escasos dos años como Gobernador de New Jersey. Pertenecía a la facción progresista del partido, aunque siguiendo la tradición partidista y familiar -era hijo de un pastor sudista-, se declaraba "disciplinadamente racista". Se presentaba con una plataforma que contemplaba la reducción del derecho de aduanas, el combate a la presión de las grandes finanzas, o la creación de un impuesto progresivo sobre la renta.

Las delegaciones del Medio Oeste, representantes de los intereses de los también descontentos pequeños propietarios agrarios, presionaron con éxito para colocar como número dos del ticket al Gobernador Thomas Marshall, de Indiana. La candidatura Wilson-Marshall devolvería a los demócratas a la Casa Blanca después de dieciseis años.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

¡ Un progresista racista ! Claro que por imperativos de guiòn pero para que veas còmo cambian las cosas, las modas del momento. Pues muchos quisieron ver a ^^ como wilsoniano, algo que ya se decìa de Carter. Luego metió a su país en la Gran Guerra que iba a acabar con todas las guerras, je. Ah, y la Sociedad de Naciones. Este hombre ha pasado por ser uno de los grandes presidentes, o eso se dice.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Lo es. Es uno de los grandes Presidentes merecidamente. Su periodo fue fundamental, tanto en política doméstcia como en política internacional.

El Partido demócrata en aquel tiempo era un partido racista que se valía del voto de los blancos de renta baja del Sur. Podemos considerarlo un político conservador o tradicionalista en lo cultural, pero progresista en su visión del poder del Gobienro para hacer avanzar los intereses de las clases económicas descontentas.

Redujo la jornada laboral, creó la Reserva Federal, estableció el sufragio femenino, etc. En el orden internacional proclamó la teoría de la "autodeterminación étnica" para Europa, según la cual cada grupo étnico tenía derecho a reclamar su solar nacional. Se opuso al sistema de equilibrio de poderes dominante en Europa, para defender un sistema de seguridad colectiva, de la que surgiría la idea de la Sociedad de Naciones, etc. Y dio un contenido providencialista o mesiánico al intervencionismo exterior de EEUU, en términos de compromiso moral.

Por cierto, un dato curioso que se me ha olvidado citar en el artículo. Según als regals actuales, Champ Clark habría alcanzado la nominación ese año. Porque logró una mayoría de delegados, más de la mitad. Lo que se exige hoy en día.

Pero entonces tenían la famosa regla de los dos tercios, que obligaba a un mayor número de apoyos, y hacía más itneresante la comeptición. Imaginaos si este año Obama o Hillary necesitasen dos tercios del total de delegados xD

Cormac Milius dijo...

Oye, Antxon, el del comentario anterior he sido yo, no anónimo, problemas del servidor. ¿Y qué me dices de la comparación con ^^ y Carter?

Jordi Coll dijo...

46ª votación? ¿Votaban cada diez minutos o la convención duró dos semanas?

Jordi Coll dijo...

46ª votación? ¿Votaban cada diez minutos o la convención duró dos semanas?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Duró varios días. Empezó el 25 de junio y terminó el 2 de julio. Una semana más o menos.

La comparación con Jimmy carter es correcta. Existían muchas similitudes. Dos hombres muy religiosos, con enfoque muy moralista de la misión de un líder político, desconocidos en la escena nacional... muchos han dicho que lo de Carter era un "wilsonismo blando".

Wilson era un hombre resolutivo, un caracter firme, dominante. En Carter se evidenciaban las dudas de la propia época que le tocó vivir. Carter no servía para tomar decisioens difíciles bajo presión, se venía abajo. Carter era un Presidente que se dejaba llevar por las atribulaciones. No tenía dotes para el mando.

Zbignew Brzezinski dijo aquello de "Juan Pablo II nació para ocupar la Casa Blanca y Jimmy Carter nació para ser Papa". La personalidad de Wilson se acercaría más a la de Juan Pablo II.

Cormac Milius dijo...

Segùn el Wall Street Journal Spitzer podrìa dimitir hoy mismo. Otro Gary Hart a la papelera.

Nestor dijo...

¿Cómo definirías al anterior Presidente Demócrata, Grover Cleveland ?

¿En qué momento el Partido Demócrata abandonó sus tesis racistas ?

Ahra entiendo más porque Kristin Scott Thomas le dice a Harrison Ford que si vota demócrata le dejará algunos libros para que cambie de opinión (en la película "Random Hearts").

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Grover Cleveland representaba aún al viejo Partido Demócrata anti-gubernamental. Muchos lo han llamado un populista de derechas por su oposición a las políticas de gasto social, no creía en el poder del Gobierno para hacer avanzar a los desfavorecidos, no creía en el paternalismo.

Fue un Presidente bastante honesto que precisamente fue elegido en un momento en que la dominante clase política republciana empezaba a ser acusada de corrupción.

Elñl asunto del racismo es muy complejo. Digamos que en la posguerra, después de la Segunda Guerra Mundial, con la hegemonia demócrata y el newdealismo ya muy consolidados, es cuando muchos demócratas empiezan a dar pasos prácticos contra la segregación racial. Por ejemplo el famoso discurso de Hunphrey supuso seguramente el primer gran momento en ese sentido, que derivó en el enfado de las delegacioens sureñas.

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