domingo, 30 de marzo de 2008

Carter vs. Kennedy: ¿un precedente de 2008?















La campaña de Hillary Clinton llevaría ya semanas preparando la estrategia a seguir en Denver el próximo mes de agosto a través del minucioso estudio de la experiencia de la disputa Carter-Kennedy de 1980. la Convención Demócrata de aquel año fue la última ocasión en que un candidato trató de ganarse el favor de delegados ya comprometidos con otro candidato. Podría ser un ejemplo a seguir para Hillary, quien contaría con más opciones que Kennedy aquel año. La estrategia: forzar maniobras que adapten las reglas de la Convención a las necesidades propias.

Animado por sondeos favorables, el Senador Ted Kennedy, de Massachusetts, anunciaba su candidatura presidencial en noviembre de 1979. Se disponía a derrotar en las porimarias demócratas a un Presidente atribulado. El cautiverio de los rehenes estadounidenses en Teherán dominaría todo el proceso electoral. Ninguno de los dos podía ofrecer una solución milagrosa a la crisis, pero Carter era el Presidente y aprovechó las ventajas de su cargo. Adoptó la conocida como Rose Garden Strategy, manejando el calendario de las negociaciones internacionales y sus discursos presidenciales a la Nación en función de sus necesidades electorales.

Carter logró importantes victorias tempraneras en Iowa, New Hampshire y otros pequeños estados, neutralizando a Kennedy. Pero más adelante el Senador por Massachusetts empezaría a sumar victorias en grandes estados como Nueva York, Pennsylvania o California. Ya sería tarde para alcanzar a Carter, pero no para poner en cuestión su liderazgo. Al cerrarse el proceso de primarias en junio, Carter había logrado una ventaja superior a los 2 millones de votos populares sobre Kennedy. Se había hecho con 1,981 delegados, suficientes para ser nominado en una primera votación; Kennedy había logrado 1,225 delegados; y había 122 todavía no comprometidos con ningún candidato. Carter había ganado en 20 estados, Kennedy sólo en 10, pero entre esos 10 estaban algunos de los más grandes.

La situación económica y los acontecimientos internacionales parecían empeorar aquel verano. Confiado en que muchos de los que habían apoyado a Carter en primarias podían haber cambiado de parecer, Kennedy se propuso llevar la batalla hasta la Convención Nacional Demócrata que se celebraría en el Madison Square Garden de Nueva York entre los días 11 y 14 de agosto. Sus escasas opciones pasaban únicamente por utilizar tácticas divisivas para robar delegados ya comprometidos con el Presidente Carter. Una primera tentativa sería forzar una votación para aprobar una ley que obligara a que todas las delegaciones contaran con un 50% de hombres y un 50% de mujeres. Carter contaba con importantes feministas entre sus delegados, pero su equipo impidió la votación para evitar que esta fuese interpretada como una primera victoria de su rival.

La tarde-noche del primer día de Convención se celebraría un intenso debate, televisado por las grandes cadenas nacionales, entorno a las normas que dictaban la actuación de los delegados comprometidos. Los hombres de Carter defendían que los delegados electos estaban obligados a votar, en una primera votación, por el candidato con el que se habían comprometido. Si lo lograban, sabían que la nominación sería de Carter a la primera. El equipo del Senador Kennedy, que incluía a los entonces jóvenes Bill Carrick, Joe Trippi, o Harold Ickes, defendía que el veredicto de las urnas no debía ser determinante, y que todos los delegados debían ser liberados de compromiso para votar como en ese momento creyeran conveniente votar.

Los hombres de Kennedy se hicieorn con el apoyo de la mayoría de delegados no comprometidos, pero Carter mantuvo los suyos. Kennedy perdió la votación del cambio de normas por 545 votos. Los delegados estarían obligados a cumplir sus compromisos. Las opciones de Kennedy se agotaban. Harold Ickes -asesor de Hillary en la actualidad- invocó una regla que retrasaría la nominación de Carter por seis horas, pero sólo sirvió para retrasar lo inevitable.

Sonaron tímidamente como candidatos de compromiso los nombres de lso Senadores Ed Muskie y Henry Jackson, o el Congresista Morris Udall. "Si soy nominado, huiré a la frontera con México", advirtió Udall. "Y si soy elegido lucharé para no ser extraditado." No había más salidas. Jimmy Carter sería nominado con el voto de 2,129 delegados; Ted Kennedy se quedaría en los 1,150.

Derrotado, el Senador Kennedy anunció su apoyo a a la reelección del Presidente Carter en su discurso de la noche del 12 de agosto. "Para mí, hace unas pocas horas, esta campaña ha llegado a su final. Para todos esos cuyos cuidados han sido nuestra preocupación, el trabajo continúa, la causa perdura, la esperanza todavía vive, y el sueño nunca debe morir." El discurso fue un éxito y eclipsaría el posterior discurso de Jimmy Carter. La única conclusión de nueve meses de dura batalla entre Carter y Kennedy, sería la renominación de un Presidente mortalmente debilitado en el proceso.

La imagen que quedaría de esta Convención en la memoria colectiva del público americano sería la del desencuentro de los dos hombres en el escenario del Madison Square Garden. El último día de Convención, rodeados de gente en el escenario, el Presidente Carter permanecía expectante, a la espera de un abrazo de Kennedy, un gesto que simbolizara la unidad de partido, pero el Senador avanzaba en dirección contraria y abandonaba el escenario precipitadamente antes de tiempo. Esa escena se convertiría en objeto de comentario en los medios de comunicación y agudizaría las nefastas consecuencias de una Convención improductiva para el Partido Demócrata.

6 comentarios:

Jordi Coll dijo...

No entiendo que pretendía Kennedy con lo del 50-50 en las delegaciones, ¿tenía mejor cartel entre las mujeres?

¿Si Kennedy hubiera ganado, Reagan también se lo hubiera zampado en noviembre?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Cambiar las listas de delegados.

Reagan hubiera ganado a cualquiera.

Anónimo dijo...

Kennedy, sin la presencia del incidente Chapaquidick hubiera sido Presidente en 1976, por cuestiones económicas y la mas importante de carisma

Great Society dijo...

Aunque lo hubieran asesinado en 1979,(a Carter lo intentaron asesinar entonces ), para que no supiera el nombre del asesino intelectual de sus hermanos, ( que a pesar de lo que digan no era Lyndon Johnson)

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Profundiza en esto último que has dicho 'Great Society'.

Anónimo dijo...

Es por demás obvio que el principal beneficiario del asesinato del Presidente Kennedy fue el ex vicepresidente Richard Nixon, quien, junto con el respaldo del afeminado John Edgar Hoover planificaron el atentado, el asesino de Oswald, habia trabajado para el FBI en los tiempos en que Nixon era el vicepresidente, Hoover y Nixon asesinos intelectuales de Kennedy