
Ni soy adivino ni dispongo de información interna de las campañas. Pero después de dieciseis meses de seguimiento diario de todas las informaciones de esta larga campaña presidencial, me siento en disposición de arriesgarme a hacer
predicciones. El Gobernador
Mark Warner, mi favorito, se autodescartó. Lo mismo hicieron
Ted Strickland, la opción posibilista para ganar las elecciones,
Jim Webb, el
media-darling, y
Jack Reed, el ex marine de Rhode Island -el estado más demócrata de la Unión.
Al Gore dijo ayer mismo en la televisión nacional que ocho años como Vicepresidente habían sido más que suficientes. El
rumor Sebelius -o
Napolitano- se va deshaciendo desde que los medios dan por hecho que
John McCain seleccionará a un hombre -
Mitt Romney. Y
Ed Rendell no parece necesario para ganar en Pennsylvania.
Hasta hace poco estaba convencido de que Obama se haría acompañar por
un católico. En la supuesta lista de potenciales vices aparecían más católicos -o blancos étnicos si incluímos al judío Rendell- que protestantes. Pero en el último mes Obama ha sido capaz de alejar la batalla de estados de gran tradición católica -
Pennsylvania, New Jersey, Michigan o Wisconsin- para llevarlo a estados de tradición libertaria -
Colorado, Nevada o Montana. Superados, en apariencia, y dando por hecho que
McCain irá con Romney, los miedos a reproducir la debilidad manifestada en las internas entre
mujeres y blancos étnicos del rust belt, la elección para Obama se sitúa entre la
experiencia y esa "
cosa del futuro" que ha dominado su retórica.
A día de hoy
Joe Biden representaría mejor que nadie el camino de la
experiencia, el conocimiento del
juego legislativo, las credenciales en
política exterior, y el nexo con la generación de políticos de las dos décadas anteriores, todavía dominantes en el
Capitolio. En el otro extremo tenemos al Gobernador
Tim Kaine con su
juventud, poca experiencia, nula en el ámbito federal,
cara nueva, perfil discreto. Hace dos años no era nadie. Costaría verlo de eventual Presidente; sería el Presidente menos creíble desde que
Chester Arthur, con seis meses de Vicepresidente como única experiencia en un cargo electo, sucedió al asesinado
James Garfield.
La opción heterodoxa sería el
republicano Chuck Hagel. Seguro que a Obama le gustaría imitar a
Abraham Lincoln cuando este escogió al demócrata
Andrew Johnson. En sus sueños de grandeza podría llegar a ver algún paralelismo entre los
War Democrats, demócratas que rompieron con su partido durante la Guerra Civil para apoyar las políticas militares del Presidente Lincoln, con los
republicanos que se distancian de la política belicista del Presidente Bush, siendo Hagel el mayor y casi único exponente de esta especie. Menos probable es que el
liderazgo demócrata del Congreso acepte la idea.
Hagel es un republicano conservador en todos los asuntos, los desencuentros con sus camaradas se limitan sólo a
Iraq. Su entorno de confianza es
ajeno al aparato del Partido Demócrata, y en caso de tener que asumir la Presidencia, el partido podría perder el control sobre la agenda política de la Casa Blanca.
Y llegamos a
Evan Bayh. Este podría encajar por igual en la
experiencia de Joe Biden, y el
tirón generacional de Tim Kaine. Pero mejoraría a ambos. A diferencia de Biden, Bayh cuenta con
experiencia ejecutiva de ocho años como Gobernador, credenciales en el ámbito de la
economía y empleo, y a diferencia de Kaine,
aparenta presidencial. Cuanta con el cariño del
matrimonio Clinton, en especial de Bill, que jamás enfrentaría su selección. Como miembro moderado del
DLC, participó en la transformación del partido hacia un
mensaje más práctico en temas fiscales, que permitió atraer al lado demócrata muchos estados, más bien liberales en lo social pero conservadores en lo económico -California, Pennsylvania, New Jersey- que desconfiaban del viejo populismo económico que predicaba el partido.
Podría generar
dudas en los sectores más liberales del partido. Votó a favor de la enmienda a la quema de banderas nacionales, no está muy valorado por los pro-abortistas de
NARAL, y apoyó la
enmienda Kyl-Lieberman que algunos creen que daba vía libre a una intervención militar en Irán -76 de los 100 Senadores votaron a favor. Pero nada que Obama no pueda contener. Además, está
vinculado al partido por fuertes lazos familiares. Es hijo de uno de los grandes referentes modernos de la izquierda del partido.
Para el decisivo
votante independiente la selección de Bayh sería una muestra de criterio y
buen juicio, y recuperaría cierta nostalgia el buen sabor que dejó la
fórmula Clinton-Gore. Los jóvenes vecinos sureños pasarían este año a ser los
jóvenes vecinos del Medio Oeste. Al igual que Arkansas y Tennessee,
Illinois e Indiana comparten límite y un mismo espacio regional en crecimiento -Medio Oeste- que este año podría jugar un papel protagónico. Si tuviera que apostar por alguien lo haría por Bayh. Haced lo mismo. Sólo es un consejo. Conoceremos la decisión en la semana del
18 al 22 de agosto, dependiendo el día exacto de la agenda de los
Juegos Olímpicos de Pekín. Un día que el público no esté más interesado por la suerte de algún atleta nacional.
*Acabo de escribir para la
wikipedia la biografía completa en español de
Evan Bayh, y de paso también la de su padre
Birch Bayh.