miércoles, 31 de octubre de 2007

Debates históricos: Reagan contra Mondale














Fecha: 7 de octubre de 1984

Lugar: Kentucky Center for the Arts, en Louisville, Kentucky.

Protagonistas: el Presidente Ronald Reagan (R – California) y el ex Vicepresidente Walter Mondale (D – Minnesota)

Moderadora: Barbara Walters (ABC)

Panelistas: Fred Barnes (Baltimore Sun), Diane Sawyer (CBS) y James Wieghart (Scripps Howard News Service)

Con la entrada del otoño y la recta final de la campaña, Ronald Reagan se situaba en las encuestas con una popularidad del 54%. El verano de 1984 había sido intenso para los estadounidenses gracias a las Olimpiadas de Los Angeles, debidamente capitalizadas por la Administración Reagan para seguir vendiendo su discurso del good feeling y el It’s morning again in America. Los dos debates televisados de octubre se presentaban pues, como la última oportunidad para un Walter Mondale al que nadie parecía prestar la más mínima atención.

En el primer debate, celebrado en Louisville el 7 de octubre, ocurrió lo que tantas veces suele ocurrir cuando todos dan por hecho que uno de los candidatos está ya acabado. El ex Vicepresidente demócrata, un hombre que a pesar de carecer del enorme carisma del Presidente republicano, sí tenía unas notables dotes oratorias, convenció más que un Reagan que parecía llegar al debate nervioso y con una ansiedad poco habitual en él. A diferencia del Presidente republicano, Mondale sí que se había preparado a conciencia, con la ayuda del prestigioso jurista Lewis Kaden y el experto en opinión pública Patrick Cadell, para tratar los temas de política doméstica con respuestas claras y sencillas. Logró lo imposible. Resultar convincente defendiendo medidas altamente impopulares como sus famosas subidas de impuestos, que le habían llevado a ser apodado como Walter "I’m-going-to-raise-your-taxes" Mondale.

Después de este primer cara a cara, el asesor mediático de Reagan, Mike Deaver, admitió que en los días previos su equipo de expertos había sometido al Presidente a un auténtico atracón de números y estadísticas cuya exposición se alejaba del estilo natural de Reagan. El consejo de actuar como lo que no era, un experto, terminó provocándole una especie de "cortocircuito", y a tener ese momento Nixon del hombre que actúa como lo que no es, mientras va siendo consumido por la ansiedad.

Con su buen papel en el primer debate, Mondale consiguió atraer la atención que reclamaba de los medios para su campaña, y desencadenar un debate público sobre la avanzada edad de Reagan para ser reelegido para otros cuatro años. Seguía pareciendo improbable una verdadera recuperación de Mondale en las encuestas, pero al menos esto le permitió mantener vivas las ilusiones hasta el segundo debate. Este se celebraría el 21 de octubre en Kansas City y giraría alrededor de los asuntos de Defensa y Política Internacional. Mondale intentó desde el principio golpear al Presidente con la misión fallida del Líbano y las dudosas guerras secretas que su Administración estaba instigando en Centroamérica. “En Líbano, este Presidente ejerció el poder americano, de acuerdo, pero el resultado fue que nuestros Marines fueron asesinados, tuvimos que dejar el país humillados, la Unión Soviética se hizo más fuerte, y los terroristas se envalentonaron”. Acusó a Reagan de arrogante y le dijo que además de “comandar” debía también “liderar”.

El Presidente, con un magnífico performance, mucho más lúcido que en el primer debate, centró sus esfuerzos en recordar a los votantes que estaba al mando de una América en proceso de fortalecimiento y con el viento a favor. Como era habitual en él, etiquetó a su rival para lo que quedaba de debate con la eficaz descripción de “record de debilidad” (“record of weakness”) –en referencia al historial de Mondale en sus años en el Senado, cuando se opuso a todos y cada uno de los programas de Defensa-. “Sé que esto será una sorpresa para el señor Mondale, pero estoy al mando (de los asuntos de Gobierno). Sé que él ha lanzado un comercial en el que aparece a bordo de un Nimitz observando cómo despegan los F-14. Esa es una imagen de fuerza, aunque si cuando el Nimitz estaba siendo diseñado se hubiera hecho lo que él decía, el señor Mondale hubiera estado hundido bajo el agua porque no existiría ningún Nimitz sobre el cual poder estar”. Tremendo hachazo.

Pero la anécdota que ha pasado a la historia fue la respuesta de Reagan a los comentarios sobre su edad –73 años en aquel momento-, que provocó las risas de todos, incluído su adversario. “Quiero que sepais que yo tampoco voy a hacer de la edad un asunto de esta campaña. No voy a explotar para beneficio político, la juventud e inexperiencia de mi adversario” (Audio). El “joven e inexperto” adversario tenía a sus espaldas cuatro años como Vicepresidente de los Estados Unidos y doce como miembro del Senado. El inesperado giro dado por Reagan al incómodo asunto de su edad se ha convertido con el tiempo en un clásico cada vez que se hace referencia a las dotes comunicativas del Gran Comunicador. Sobra decir que el Presidente republicano se llevó la victoria en este segundo debate y cogió la directa hacia una de las más espectaculares victorias electorales de la historia americana. La consecuencia de su apabullante victoria sería la desaparición de los clásicos demócratas newdealers de los futuros tickets presidenciales. “Fritz” Mondale fue el último.

Videos: aquí os dejo el primer debate completo, con un Reagan irreconocible.

4 comentarios:

Haters dijo...

Vaya estilazo la mujer de Mondale. No me extraña que perdiera.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Estilo Minnesota xD

Los vestidos cerrados hasta el cuello y con lazo estaban de moda en aquella época. Es el estilo Tootsie o Jessica Fletcher xD

octopusmagnificens dijo...

Qué buena la observación de Reagan sobre el Nimitz. Carter y Mondale también cancelaron el bombardero B-1, que luego Reagan reactivó.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Sí, fue un buen golpe. Es encierta manera lo mismo que ocurre en la actualidad en eld ebate sorbe la política antiterrorista. No hay nada peor que esos políticos que cada evz que el enemigo comete alguna acción contra el país se quejan amargamente de que el Gobienro no estuvo a la altura, no fue capaz de prevenirlo, y tal y cual. Y luego resutla que cuando el Gobierno propuso tomar medidas o aprobar un tipo de legislación que facilita la protección de los ciudadanos o la persecución de los terroristas, son los primeros en oponerse. Si un Gobierno un día anuncia que toma una medida cocnreta de emergencia, se quejan de que es sólo para alarmar a la población. Y si hay un día un atentado terrorista, se quejan de que el Gobienro no tomó medidas de emergencia ante las sospechas. En fin, políticos de estos sabes que abundan mucho. Incapaces de tomar decisiones.