jueves, 12 de junio de 2008

Un sucesor para FDR


El Presidente Franklin D. Roosevelt era en 1944 un estadista fuerte y vigoroso a los ojos de los estadounidenses y el mundo. Con el país en guerra, su liderazgo parecía imprescindible, y se encaminaba sin oposición en su Partido Demócrata hacia un histórico cuarto mandato presidencial. Pero su salud se había resentido en el último año. Veinte años de parálisis y su afición al tabaco le estaban pasando factura. A pesar de tener sólo 62 años, la alta presión arterial había empeorado sus problemas de corazón. Gente de su entorno y del partido observó el riesgo de que el Presidente falleciera en su cuarto mandato, y presionaron para que no volviera a incluir en el ticket electoral al Vicepresidente Henry Wallace, a quien se consideraba demasiado pro-soviético y estrafalario.

En sus cuatro años como Vicepresidente, Henry Wallace se había enemistado con los sectores más conservadores del Gabinete, en particular el Secretario de Comercio Jesse Jones. Las diferencias iban desde los suministros de guerra, a las clausulas laborales que quería imponer en los acuerdos comerciales con países latinoamericanos para garantizar los derechos de los trabajadores. Wallace también había manifestado en público que si algún día llegaba a Presidente, seleccionaría a Laurence Dugan y Harry Dexter White para encabezar los Departamentos de Estado y Tesoro. Dugan y White eran simpatizantes comunistas que años más tarde se descubrió que ejercieron de espías para los soviéticos. Su nombramiento hubiera supuesto un gran tanto para la inteligencia soviética.

Una serie de hombres clave del entorno del Presidente Roosevelt convencieron a este de la necesidad de reemplazar a Wallace. La decisión se tomó el 11 de julio de 1944, tras una reunión de Roosevelt con el presidente del Comité Nacional Demócrata, Robert Hannegan; su antecesor en el cargo Frank Walker; el tesorero del partido Edwin Pauley, el estratega electoral Ed Flynn, y el lobbyista George Allen. Todos ellos abogaron por la defenestración de Wallace por considerarlo demasiado liberal, y ante la seguridad de que el nuevo Vicepresidente sería el próximo Presidente de los Estados Unidos. Roosevelt se sentía cómodo con Wallace, pero accedió a las peticiones de los líderes del partido. Dejó la selección en sus manos. El Presidente no acudiría a la Convención Demócrata porque tenía previsto otro viaje.

El primer favorito para sustituir a Wallace fue el ex Senador James Byrnes, de Carolina del Sur, que era en esos momentos jefe de la Oficina de Estabilización Económica puesta en marcha por el Presidente. Pero los líderes sindicales se unieron a los liberales del norte y los barones de las grandes ciudades para oponerse a la opción Byrnes por considerarlo demasiado conservador en temas económicos, y un declarado segregacionista. El propio Roosevelt tampoco quería a Byrnes, a pesar de mantenerse neutral y evitar pronunciarse. "Arregla la nominación de Byrnes con Sidney", le dijo a Hannegan pocos días antes de la Convención, consciente de que el líder sindical Sidney Hillman, de gran influencia en el partido, se opondría.

Se pensó en el Gobernador Henry Schricker, de Indiana, pero este rechazó la oferta. Otros nombres bajo consideración fueron los del ex Senador Sherman Minton, de Indiana; el Alto Comisionado para las Filipinas, Paul McNutt; el Speaker of the House Sam Rayburn, de Texas; el Senador Alben Barkley, de Kentucky, Líder de la Mayoría en el Senado; el Senador Harry Truman, de Missouri; y el Juez del Tribunal Supremo, William Douglas. Cinco días antes de la Convención, el jefe del partido, Robert Hannegan, recibió una carta del Presidente Roosevelt que le pedía que decidieran entre "Harry Truman o William Douglas". La carta fue enviada después a los delegados.

Los líderes locales y estatales del partido, incluído el propio Hannegan, prefirieron al Senador Truman sobre el Juez Douglas. Temían que la nominación de Douglas pudiera alejar a los votantes blancos sureños debido al historial anti-segregacionista de este en la Corte Suprema. Truman era un desconocido para el gran público, un modesto Senador que había ganado cierta popularidad como presidente de un comité legislativo encargado de investigar el despilfarro de dinero público en las partidas militares. A pesar de ser discípulo de Byrnes, no se le identificaba con sus posturas segregacionistas, ni con el anti-segregacionismo de Douglas. Poco polémico y aceptable para todos. Se mostró reticente por miedo a que se descubriera que tenía en nomina a su mujer y su hermana sin trabajo definido, pero terminó aceptando el ofrecimiento.

Los seguidores newdealers de Douglas denunciaorn que en la carta original de Roosevelt ponía "William Douglas o Harry Truman" y no "Harry Truman o William Douglas", y que el orden de los nombres había sido alterado por Hannegan. Pero la acusación no pudo ser comprobada, y la nominación de Truman para la Vicepresidencia fue presentada ante los delegados como la voluntad del Presidente. El Vicepresidente Henry Wallace, sabedor de lo que le tenían preparado, emitió un discurso arriesgado y abiertamente favorable a los derechos civiles en la Convención. "El futuro pertenece a aquellos que siguen los principios liberales de la democracia política y económica sin importar la raza, el color, o la religión. No debe haber razas inferiores en un sentido político, educacional y económico. El futuro debe traer salarios iguales para trabajos iguales sin importar el sexo o la raza."

Muchos delegados liberales se negaron a abandonar a Wallace en una primera votación, otorgándole una mayoría simple con 429 votos, frente a los 319 de Truman, seguidos por otros seis nombres que recibieron apoyos. Pero suficientes delegaciones del Norte, Sur y Medio Oeste dieron su apoyo a Truman en una segunda votación para garantizar su nominación para la Vicepresidencia. La maniobra para apartar a Wallace e imponer a Truman se mostró decisiva para el devenir de los Estados Unidos. El ticket Roosevelt-Truman ganó cómodamente las elecciones, y apenas tres meses después de tomar posesión como Vicepresidente, Harry Truman tuvo que asumir la Presidencia por el fallecimiento de Roosevelt.

*Enlace relacionado: Roosevelt & Garner: un pacto por los delegados. Crónica de la Convención que nominó a FDR en 1932.

5 comentarios:

Gawyn dijo...

Cómo hubiera sido una hipotética presidencia Wallace? Hubiera tenido menos trabajo Johnson en los 60?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Lyndon Johnson creía en el sistema clientelar instaurado por el new Deal de Roosevelt, porque en política doméstica suponía que los votantes se acogieran en todo momento al partido (el partido como protector). Pero estaba más cerca del modelo de Truman. Lejos de influencias intelectuales, salvo contados casos. Y era un halcón.

Henry Wallace era un auténtico admirador del sistema soviético desde los años 20, y estaba rodeado de colaboradores que compartían esa admiraicón (y muchos fueorn espías soviéticos). Hubiera buscado el acercamiento con la Unión Soviética. No sabemos en qué lugar hubieran quedado conceptos que surgieron en la presidencia de Truman como Guerra Fría, NATO, etc. No se hubiera mostrado tan resistente como Truman al avance de Stalin en Europa o Asia.

Por lo demás, seguramente hubiera asumido una agenda de transformaciones radicales en materia de derechos civiles y anti-segregacionismo. Que por otra parte podría haberlo conducido a perder todo el Sur para los demócratas, antes de lo que luego lo perdieron.

Muchos liberales siempre salen con eso de que "Wallace nunca hubiera lanzado la bomba atómica contra Japón". Tampoco William Douglas. Creen que sólo Truman.

Gawyn dijo...

Yo no creo que ningún Presidente no hubiera tirado la bomba contra Japón. Básicamente porque una invasión de la isla de Honshû -la principal del archipiélago japonés- hubiera tenido unos costes mucho mayores en vidas humanas, tanto para americanos como japoneses. Se dice que lo que acabó decidir el lanzamiento de la bomba fue la resistencia a la desesperada que encontraron los americanos desde que empezaron a invadir el archipiélago japonés, especialmente la batalla de Okinawa.

Antes, cuando he dicho lo de Johnson con menos trabajo, me refería a los derechos civiles, y sobretodo, a acabar con el segregacionismo. Y aunque esto les hubiera costado el Sur a los demócratas, era una reforma absolutamente necesaria. No me gusta hablar de moralidad cuando trato la política, pero esta es una de las pocas ocasiones en que creo que la única posición moralmente aceptable era acabar con la segregación. Porque, si nos limitamos a tratar el ámbito político... ¿se puede decir que Lincoln fue un buen Presidente? sí, es cierto que gracias a él los Estados Unidos no se dividieron, pero... ¿acaso se hubieran dividido si él no hubiera sido elegido?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Aparte de eso, hay que recordar que Truman nombró Secretario de Estado a James Byrnes, y para este era un objetivo capital rpevenir que los soviéticos participasen en la ocupación de Japón. Además Byrnes tenía la firme opinión de que la posesión de la bomba atómica y su demostración pública harían que la URSS fuera más manejable en Europa, y EEUU pudiera dictar sus propias condiciones al final de la guerra.

En cuanto al tema de la segregación, está claro que tanto su defensa, como la no intervención federal en el asunto podía ser moralmente inaceptable. Pero emprender esa misión supondría apra cualuier Presidente demócrata romper la coalición electoral de Roosevelt, poner en peligro la integridad del partido y (esto es importante) sin tener asegurado el éxito de esa misión porque en aquella época la sección sureña del partido controlaba el Senado.

Considerando que muchos cargos de resposnabilidad y presidencias de comités en el Senado se decidían en función de su veteranía como senadores, teniendo mayoría el Partido Demócrata era lógico que los Senadores de ese grupo que más tiempo llevan ocupando el escaño y siendo reelegidos fuesen aquellos de territorios más controlados por el partido, como el Sur.

Anónimo dijo...

Deja de decir información tendenciosa, Antxon, Wallace no era admirador de la dictadura soviética sino del régimen de bienestar, mas cercano al modelo britanico, instaurado después de la segunda guerra mundial, por favor, ya deja de masturbarte con la imagen de Barry Goldwater!!