lunes, 9 de junio de 2008

Bryan & Sewall 1896


La Convención Demócrata de 1896, celebrada en Chicago, se convirtió en una rebelión contra el conservadurismo fiscal del Presidente Grover Cleveland. A pesar de haber sido el único demócrata en alcanzar la Presidencia desde la Guerra Civil, la depresión económica de 1893 había provocado la decepción de los estados del Sur y el Oeste. Las estrictas políticas monetarias que requerían que por cada billete de dólar emitido hubiera respaldo de oro, provocaron que para los pequeños propietarios agrarios resultase cada vez más difícil pagar sus créditos a la banca de la Costa Este. El miedo a que la banca se apoderase de sus propiedades desató una campaña populista en el seno del Partido Demócrata.

Las delegaciones del Sur y el Oeste llegaron a la Convención decididas a censurar las políticas de Cleveland, y sacar adelante una plataforma que propusiera una política de plata libre, sustituir el oro por la plata como respaldo del billete de dólar para poner más dinero en circulación y facilitar a los endeudados granjeros el pago de sus préstamos. Al llegar a Chicago, los demócratas del Este se vieron desbordados por el poder de los proponentes de la plata libre. El millonario William Whitney, hombre de confianza del Presidente Cleveland, iba a ser el encargado de organizar a las fuerzas pro-oro, pero se encontró con que los delegados que compartían su visión eran minoría.

El Senador David Hill, de Nueva York, defensor del Gold Standard, propuso a votación una resolución para que la Convención expresara su apoyo a la herencia de la Administración Cleveland. La resolución fue derrotada por 564 votos frente a 357. Y la plataforma en favor de la plata libre logró el voto favorable de 628 delegados. Las fuerzas de Cleveland eran derrotadas en todos los frentes. En este escenario, todos los candidatos que emergieron para competir por la nominación presidencial fueron hombres del Sur y el Oeste, representantes de los intereses agrícolas. El favorito inicial era el Congresista Richard Bland, de Missouri, un peso pesado de la Cámara de Representantes, con el ex Gobernador Horace Boies, de Iowa, como principal alternativa.

Pero durante los acalorados debates en torno a la política monetaria, había sobresalido por encima del resto un joven ex Congresista de Nebraska, William Jennings Bryan. "Algunos creen que si las leyes logran que prosperen las personas acomodadas, su riqueza se filtrará a los de abajo. Pero los demócratas pensamos que si logramos que prosperen las masas, su prosperidad se difundirá a cuantos descansan sobre ellas." Concluyó su discurso comparando la situación de los granjeros con la tortura y muerte de Jesucristo. "No clavaréis sobre la frente de los trabajadores esta corona de espinas. No crucificaréis a la Humanidad sobre una cruz de oro." Su intervención hizo vibrar a las delegaciones de los estados agrícolas, y dio lugar a un aplauso de más de media hora mientras Bryan era paseado a hombros por todo el centro de convenciones. El Senador James Jones, de Arkansas, se convirtió en campaign manager de Bryan y aseguró su nominación.

William Jennings Bryan era un abogado y periodista de sólo 36 años -la persona más joven que haya alcanzado nunca la nominación de uno de los dos grandes partido. Su experiencia política se reducía a sólo cuatro años como miembro de la Cámara de Representantes (1891-1895), y una fallida campaña al Senado en 1894 que le había dejado apeado del Congreso. Pero en los dos últimos años había ganado notoriedad entre el movimiento populista como comentarista editorial del periódico Omaha World-Herald. Sus brillantes dotes oratorias hicieron el resto.

Para la candidatura vicepresidencial se optó por el naviero Arthur Sewall, un millonario de Maine. Se utilizó el equilibrio geográfico como justificaicón de la selección, pero el verdadero motivo era el dinero que Sewall estaba dispuesto a aportar a la campaña. Los grandes industriales del Este estaban apoyando con su dinero la campaña del republicano William McKinley, defensor del patrón oro, y Bryan partiría con una desventaja de 5 a 1 en financiación. El dinero de Sewall era indispensable para organizar una campaña competitiva. De alguna manera, este hombre compró de su propio bolsillo un lugar en el ticket demócrata.

Los defensores del legado de Grover Cleveland abandonaron la Convención y crearon su propia candidatura, bajo el nombre de National Democrats, con el Senador John Palmer, de Illinois, como cabeza de lista. Otros muchos líderes y contribuyentes claves del partido comenzaron a instruir a los demócratas del Este para que apoyaran al candidato republicano en noviembre. Los republicanos describieron la plataforma de Bryan como una vuelta a los viejos miedos que desencadenaron la Guerra Civil. El mensaje les dio resultado y McKinley derrotó a Bryan en una apretada elección por 51% frente a 47%. Pero Bryan se llevó todo el Sur y gran parte del Oeste -ver mapa.

5 comentarios:

Jordi Coll dijo...

¿William Jennings Bryan y Adlai Stevenson son los que más veces lo han intentado sin conseguirlo?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Sí, Bryan fue candidato 3 veces. Y mantuvo su influencia sobre el partido prácticamente hasta los años 20 del siglo XX. Ambos sin duda merecerían estar en una especie de Monte Rushmore dedicado a los grandes perdedores.

Jordi Coll dijo...

El otro día le preguntaron a McCain si creía que la diferencia en oratoria de él y Obama sería importante. Respondió que si de oratoria dependiera William Jennings Bryan habría sido presidente.

Por cierto, ¿como hacían campaña entonces? Supongo que los candidatos hacían campaña en los estados del este y de los lagos y no se preocupaban mucho del oeste, con poco peso electoral. El sur era demócrata. Las campañas debían ser muy descentralizadas y cada comité estatal del partido planificaba la campaña.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Bryan hizo una campaña cercana a la gente, recorriendo muchos kilómetros.

McKinley hizo lo que se conoció como "campaña de balcón". No se movió de su mansiónd e Gobernador de Ohio. Allí daba los discursos y allí iba a verle la gente importante y los líderes del aprtido, que después hacíanc ada uno en su estado cmapaña en favor de McKinley. Y utilizó mucho la publicidad.

Patxi dijo...

En la lista de los grandes perdedores de la politica norteamericana, ademas de los ya citados no hay que olvidar al tambien tres veces candidato Henry Clay, uno de los politicos mas influyentes del siglo XIX creo y controlo el partido Whig hasta su muerte, y sin embargo en esos años de preponderancia democrata nunca logro ser elegido presidente.

Bryan fue, precisamente el primer politico en lanzarse a una campaña "moderna" recorriendo todo el pais