lunes, 29 de octubre de 2007

Debates históricos: Bush contra Gore














Fecha: 13 de octubre de 2000

Lugar: Wake Forest University en Winston-Salem, Carolina del Norte

Protagonistas: el Vicepresidente Al Gore (D – Tennessee) y el Gobernador George W. Bush (R – Texas)

Moderador: Jim Lehrer (PBS)

Diez días antes, el 3 de octubre, se había celebrado un primer debate entre ambos candidatos presidenciales en Boston. Aquel encuentro, dominado por los asuntos de política doméstica, era una buena oportunidad para que el Vicepresidente Al Gore consolidara la ventaja que había adquirido en los sondeos de opinión tras el éxito de la Convención Demócrata que lo había proclamado candidato por unanimidad. La superioridad de Gore en el dominio de los asuntos tratados fue evidente, pero su intervención estuvo caracterizada por un marcado tono arrogante –de listillo sabelotodo- que a la gente no le gustó. El Vicepresidente había ganado el debate con sus argumentos, pero el republicano George W. Bush había logrado cautivar al espectador con su simpatía y estilo de Gobernador provinciano.

La semana posterior al primer debate le sirvió al Gobernador Bush para avanzar posiciones a pesar de no haber ganado el cara a cara con su rival. Lo que había quedado en el recuerdo del televidente no era el buen desempeño del experto Al Gore. Se hablaba más de sus maleducados suspiros de impaciencia mientras Bush hablaba, y sus habituales exageraciones, como decir que una niña estuvo ¡durante días! de pie en la escuela debido al exceso de alumnos. Un dato que se descubrió falso. Seguramente, estas y otras críticas hicieron que el Vicepresidente Gore llegase al segundo debate demasiado obsesionado por mostrarse más comedido y menos repelente, facilitando así la labor de su adversario.

El segundo debate, celebrado en Winston-Salem, iba a estar dominado en su primera parte por los asuntos de la política internacional. Supuesto punto débil del candidato republicano, que meses antes se había mostrado incapaz de nombrar ante un periodista los nombres de algunos líderes y estadistas extranjeros. El Vicepresidente, que había viajado por todo el mundo en los anteriores ocho años, esperaba esta vez destacarse sin demasiado esfuerzo, dejando que las previsibles lagunas y errores de Bush hicieran el resto. Pero no contaba con que el candidato republicano había sido adiestrado durante semanas por sus asesores para responder a las preguntas sobre temas mundiales como un auténtico experto. El buen rendimiento ofrecido por Bush en este segundo debate superaría todas las expectativas. Con respuestas bien estudiadas, a la vez que sencillas y claras, logró colocar a la defensiva a un Al Gore que se enredó en respuestas demasiado largas y detalladas.

El soso moderador Jim Lehrer hizo un repaso de todas las intervenciones militares norteamericanas de las dos décadas anteriores. Al Gore, con corbata de color azul demócrata, se mostró a favor de todas ellas salvo la de Granada en 1983. George W. Bush, con corbata roja, se mostró especialmente crítico con algunas efectuadas durante la Administración Clinton, concretamente en Somalia y Haití. Según Bush, cualquier operación militar como la de Somalia estaría condenada al fracaso al no tener claro su objetivo; para el Gobernador de Texas, el objetivo de las tropas de EEUU debía ser “luchar y ganar”, y en ningún caso comprometerse en la construcción de las naciones. “No se puede ayudar a todo el mundo. Es demasiado trabajo para nuestros soldados”, sentenció el republicano, para añadir que EEUU debía dejar de dar órdenes a todo el mundo. “Creo que los Estados Unidos deben ser humildes en el trato con otras naciones”.

Frente a ese Bush desinteresado por los compromisos internacionales del país, que parecía reivindicarse como heredero de la tradición aislacionista de Calvin Coolidge, el demócrata Gore defendió el papel de líder mundial de EEUU, prometiendo que una administración dirigida por él no sería tímido en el intervencionismo internacional y el cumplimiento de los compromisos mundiales. El Vicepresidente defendió la controvertida intervención de 1994 para derrocar al Gobierno de Haití, y abogó por el refuerzo del presupuesto militar para intervenir siempre que se presentase una amenaza cerca de EEUU. El Gobernador Bush también defendió el aumento del presupuesto militar, pero sólo para que los militares estuvieran mejor pagados y el ejército mejor equipado para combatir en caso de que fuera necesario. Para todo lo demás debían estar los aliados. No había posibilidades para mantener a los marines en labores de estabilización en el extranjero. “Espero que nuestros amigos europeos se desplacen a los Balcanes para poder llevarnos de allí a nuestros hombres”, respondió el republicano cuando fue preguntado sobre la caída de Slovodan Milosevic.

La única prioridad del candidato republicano en materia de política exterior era la construcción de un sistema defensivo de misiles antibalísticos. Un proyecto que había estado en stand by durante los años de Clinton. Un punto en el que ambos candidatos coincidieron fue la amenaza que representaba Saddam Hussein. Bush lo utilizó como argumento para justificar el proyecto de escudo antimisiles, y Gore aprovechó la ocasión para expresar su apoyo a los grupos que querían derribar a Saddam, y comparó la situación del país asiático con la de la Serbia de Milosevic antes de la intervención de la OTAN.

Los segundos cuarenta y cinco minutos del debate estuvieron dedicados a la política doméstica. Uno de los temas más interesantes fue el debate sobre las armas de fuego, desencadenado por el aún reciente caso de la matanza del instituto Columbine. Ambos candidatos coincidieron en su temor porque las armas llegasen a manos de los niños, pero chocaron en la manera de enfrentar el problema. El Vicepresidente Gore se alejó del sentir de los votantes de su propio estado, Tennessee, donde cualquier tipo de intervensionismo oficial en la materia es visto como un primer paso hacia la prohibición, asegurando que debería imponerse un carné de posesión de armas y un registro en cada estado. En este momento el candidato demócrata echó a la basura el voto electoral de al menos media docena de estados que en el 96 habían sido ganados por Clinton-Gore. El Gobernador Bush se opuso a esas medidas para atraer los votos de aquellos a los que Gore estaba cabreando y, para no resultar demasiado insensible con la tragedia del Columbine, habló de la educación de los niños como camino para evitar el mal uso de las armas.

Según el sondeo de Gallup publicado al día siguiente en el USA Today, el 49% de los encuestados la misma noche del debate consideró ganador del mismo a Bush, frente a sólo un 36% que vio a Gore hacerlo mejor. El Gobernador de Texas había logrado revertir la tendencia en los sondeos de intención de voto, y ponerse en cabeza remontando con los debates una situación que el mes anterior parecía condenarle a perder la elección sin remedio. Video del segundo debate Bush vs. Gore celebrado en Winston-Salem (Real Player).

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Respecto al intervencionismo militar, es curioso como los acontecimientos llevaron a Bush a seguir una política contraria a la de su programa. Gore estará contento con el "nation-building" de Bush...

Anónimo dijo...

Y Al Gore ganó, aunque sólo fue en votos populares, cosa que se suele olvidar. Es decir, la mayoría de los americanos prefirieron los planteamientos del Vicepresidente a los del gobernador Bush. Cosas de los sistemas electorales.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Al Gore ganó el voto popular nacional con un 0,5%. Pero en una coyuntura económica muy favorable y sin grandes problemas sobre la mesa, Al Gore perdió ¡11 estados! que en 1996 habían sido ganados por el candidato demócrata. Al Gore fracasó estrepitósamente.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

El sistema electoral en mi opinión es muy justo, anónimo. Te pongo un ejemplo... piensa en la existencia de unos Estados Unidos de Europa de unos 30 países, entre ellos Rusia. Y piensa que un candidato a la Presidencia de esos Estados Unidos de Europa, gana en Rusia con el 80%, y de los otros 29 estados no gana ninguno, o gana uno o dos. Y es elegido Presidente gracias a que ha arrasado en el estado más grande y poblado, donde le ha votado sólo un tipo de votante concreto. No ha sido capaz de ganar en otros estados pero el voto popular global le lleva a Presidir la Unión. Pues para corregir ese tipo episodios existe el colegio electoral.

Bush ganó en 30 estados y Gore ganó en 20 estados. Gore arrasó en Nueva York por ejemplo, allí consiguió los votos que hubiera necesitado en otros sitios. Perdió Arkansas por un 2% o Tennesse por unos 5 puntos. Ganó Nueva York por casi el 70%? Pues vaya, habérse dedicado a tratar de llegar también a otro tipo de americanos que también cuentan.

Bush logró distribuir mucho mejor su voto. Y esa es la clave del éxito.

Jordi Coll dijo...

Curiosa la puesta en escena. La mayoría de debates presidenciales se hacen con faristoles no con mesas, verdad?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Se hicieorn tres. El priemro en formato clásico, de pie y estáticos. El segundo sentados. Y el tercero en movimiento con el micrófono en la mano.