viernes, 15 de febrero de 2008

La dudosa selección de Dan Quayle


En el verano de 1988, el republicano George Bush se sitúaba málamente en todas las encuestas por detrás de su adversario demócrata, Michael Dukakis. Se jugaba el todo en la Convención Nacional Republicana que se celebraría entre los días 15 y 18 de agosto en New Orleans. La estrategia para atraer la atención del país a la reunión republicana de New Orleans, incluía mantener el suspense sobre la identidad de su running-mate hasta el último momento. Bush no tenía intención de tomar una decisión definitiva hasta el segundo día de la convención. Su pésima posición en los sondeos -llegó a estar 17 puntos por detrás de Dukakis en julio-, requería prudencia en las decisiones y una profunda reflexión.

Bush encargó a su estrecho colaborador Robert Kimmitt la responsabilidad de elaborar listas de potenciales candidatos a Vicepresidente, investigar sus historiales para asegurarse de que no hubiera puntos oscuros, y realizar entrevistas personalizadas con todos ellos para ampliar el nivel de conocimiento. El candidato ordenó a Kimmitt que no compartiera sus deliberacioens con ningun otra persona del equipo de campaña. Todo lo que tuviera que hablar lo hablaría sólo con él.

Bush no quería interferencias. Confiaba plenamente en Kimmitt, tenía la certeza de que Kimmitt conocía al detalle sus pensamientos e inquietudes. Bush estaba obsesionado por agradar al ala derecha del partido. No veía ningún candidato de consenso que pudiera agradar a todo el mundo. Su prioridad era hacerles el capricho a los sectores más conservadores, para así poder él actuar con libertad y despreocupación como una figura autónoma.

Semanas antes de la convención, Bush había pedido a siete de sus asesores que elaboraran cada uno su propia lista con sus tres opciones preferidas. Ninguno de los siete coincidieron. El Senador Bob Dole y el Congresista Jack Kemp, rivales en las primarias, eran los nombres más lógicos, pero en el círculo de Bush había calado la idea de que tenían que escoger a cualqueira menos a esos dos. Tenían demasiada prominencia y podían ensombrecer a un Bush que todavía no había logrado sobresalir como el líder que los republicanos necesitaban. No era recomendable alguien que contara con un destacado historial nacional capaz de tener una relación de tú a tú con el candidato. Se buscaba a alguien que pudiera estar subordinado a la autoridad de Bush.

Se planteó la idea de que fuese un Gobernador. A ser posible de un estado que tuviera peso en la batalla electoral. Los Gobernadores George Deukmejian, de California, y James Thompson, de Illinois, parecían opciones ideales para ganar en esos estados ricos en delegados. Pero resultaban demasiado liberales y podían perjudicar la ya de por sí frágil relación del candidato con los activistas más cosnervadores. Se pensó en Dick Thornburgh, antiguo Gobernador de Pennsylvania, pero el Presidente Ronald Regan se adelantó al nominarlo para Fiscal General aquel mismo verano.

El Gobernador Lamar Alexander, de Tennessee, daba el perfil de conservador, pero era un peso ligero. Además, a Bush le inquietaba más el Medio Oeste que el Sur. El avance de Dukakis en los sondeos se había debido sobre todo a sus sorprendentes buenos números en los estados del Medio Oeste y el Oeste. Eso mismo llevó al descarte de una de las figuras más brillantes, el joven Gobernador Carroll Campbell, de carolina del Sur, que había sido de gran ayuda en las priamrias de su estado. Las demandas de incluir a una mujer en el ticket, la Senadora Nancy Kassebaum, fueron rápidamente descartadas a la vista de que Dukakis había seleccionado a un hombre.

Se fijaron en los Senadores Alan Simpson y Malcolm Wallop, de Wyoming; y William Armstrong, de Colorado. Gustaban Simpson y Wallop, prototipo de conservadores del Oeste, fuertes en Defensa, familia e impuestos. Pero Wyoming no era precisamente un swing state. En el caso concreto de Wallop, se ha especulado con que lo que llevó a su descarte hubiera sido el descubrimiento de una extraña afición que el Senador acostumbraba a practicar en fiestas privadas -el travestismo.

Algo que a Bush le traía por la calle de la amargura era su edad e imagen. Él tenía 64 años en aquella época, y luchaba por suceder en la Presidencia a un anciano de 77 años. Le preocupaba no ser atractivo por su elevada edad y prefería un acompañante que equilibrara la candidatura en ese sentido. Una muestra más de la poca seguridad de George Bush en sus propias condiciones.

El Senador Dan Quayle, de Indiana, llevaba semanas incluído en la lista como un long-shot -una posibilidad remota. Había sido recomendado por el Gobernador Bob Orr, de Indiana. Gran amigo del candidato, Orr había sido uno de los primeros hombres del partido en apoyar las ambiciones presidenciales de George Bush ya en 1980. Su opinión contaba mucho para Bush, y le habló maravillas de Quayle: un hombre joven, lleno de vida, conservador, del Medio Oeste, versado en temas de Defensa en el Senado, y rubio "como Robert Redford".

El primer día de convención, Kimmitt informó a Bush -que aún se encontraba en Washington DC- que el historial de Quayle ya había sido investigado y no había nada que pudiera perjudicarle. Aquel mismo día Bush se decidió por Quayle pero no dio a conocer su decisión ni siquiera entre los más íntimos. No quería filtraciones a los medios. Se había decidido por Quayle sin ni siquiera haber mantenido antes una entrevista cara a cara con él.

Al día siguiente, en el vuelo hacia New Orleans, discutió con sus asesores el momento en que debía hacerse el anuncio. Se decidió que ese mismo día. En el aeropuerto de New Orleans, Bush coincidió con el matrimonio Reagan, que el día anterior había participado en la convención y ahora se disponían a volver a la Casa Blanca. Confesó a un desinteresado Reagan el gran secreto y allí se enteraron la mayoría de sus colaboradores de la selección de Quayle. El resto de la mañana la dedicó Bush a llamar por teléfono a todos aquellos que creían estar siendo considerados, para informarles de su decisión. Finalmente llamó al Senador Quayle para decirle "tú eres mi elección, mi primera elección, mi única elección".

Fue NBC News la que destapó la noticia aquella tarde. Nadie tenía nada -ni bueno ni malo- que decir de Dan Quayle. Hasta que los medios comenzaron a insinuar que el joven Quayle se había valido de sus conexiones familiares para entrar en la Guardia Nacional de Indiana y evitar así ser destinado a la Guerra de Vietnam. Bush empezó a dudar de si había hecho lo correcto pero ya era demasiado tarde. Quayle no había mentido a Kimmitt en sus entrevistas, pero había omitido el detalle de cómo había logrado librarse de ir a Vietnam. El hijo mayor de Bush, George W. -el actual Presidente-, que años después también sería objeto de la misma polémica, salió en defensa de Quayle ante las cámaras de la NBC.

Con el tiempo Quayle se reveló como una pésima selección, debido a sus constantes meteduras de pata, sus pocas luces y su natural torpeza. Pero, afortundamente, el brillante discurso de Bush ante los delegados (Real Player) sirvió para ensombrecer todo lo demás. Escrito por Peggy Noonan, redactora de textos de Reagan, el discurso destacó por la famosa línea "Read my lips. No new taxes" y ofreció a Bush el "momentum" que necesitaba para escalar posiciones en los sondeos de opinión.

Las fichas -a fecha de 1988- de los nombres que fueron considerados para el puesto:


Lamar Alexander (48 años) - Gobernador de Tennessee (1979-1987). Asistente del Senador Howard Baker (R - Tennessee) entre 1970 y 1974. Doctorado en Derecho por la Universidad de Nueva York.



William Armstrong (51 años) - Senador por Colorado desde 1979. Presidente del Republican Policy Committee del Senado desde 1985. Miembro de la Cámara de Representantes de EEUU por Colorado (1973-1979). Graduado por la Universidad de Minnesota.

Carroll Campbell (48 años) - Gobernador de Carolina del Sur desde 1987. Miembro de la Cámara de Representantes de EEUU (1979-1987). Responsable de la campaña presidencial de Ronald Reagan en Carolina del Sur en 1980 y 1984. Miembro de la Asamblea Estatal de Crolina del Sur (1970-1974). Graduado por la American University.

George Deukmejian (60 años) - Gobernador de California desde 1983. Fiscal General de California (1979-1983). Miembro de la Asamblea Estatal de California (1963-1967). Doctor en Derecho por la St. John's University.


Bob Dole (65 años) - Senador por Kansas desde 1969. Líder Republicano en el Senado desde 1985. Presidente del Comité Nacional Republicano (1971-1973). Miembro de la Cámara de Representantes de EEUU por Kansas (1961-1969). Fiscal del Condado de Russell (1953-1961). Miembro de la Asamblea Estatal de Kansas (1951-1953). Combatió en la Segunda Guerra Mundial siendo gravemente herido. Graduado en Derecho por la Washburn University.


Nancy Kassebaum (56 años) - Senadora por Kansas desde 1978. Hija del que fuera candidato republicano a la Presidencia en 1936, Alf Landon. Graduada por la Universidad de Michigan.

Jack Kemp (53 años) - Miembro de la Cámara de Representantes de EEUU por Nueva York desde 1971. Presidente del American Football League Players Association (1965-1970). Quarterback de los San Diego Chargers y los Buffallo Bills. Graduado por el Occidental College.

Dan Quayle (41 años) - Senador por Indiana desde 1981. Miembro de la Cámara de Representantes por Indiana (1977-1981). Asistente Administrativo del Gobernador Edgar Whitcomb, de Indiana (1974-1976). Doctorado en Derecho por la Universidad de Indiana.


Alan Simpson (57 años) - Senador por Wyoming desde 1979. Majority Whip en el Senado (1985-1987). Presidente del Comité de Asuntos de los Veteranos del Senado (1981-1987). Sirvió en las Fuerzas Armadas. Doctorado en Derecho por la Universidad de Wyoming.


James Thompson (52 años) - Gobernador de Illinois desde 1977. Fiscal del Distrito Norte de Illinois (1970-1976). Doctorado en derecho por la Northwestern University.


Dick Thornburgh (56 años) - Fiscal General de EEUU desde 1988. Gobernador de Pennsylvania (1979-1987). Asistente del Fiscal Generald e EEUU (1975-1977). Fiscal del Distrito Oeste de Pennsylvania (1969-1975). Graduado en Derecho por la Universidad de Pittsburgh.



Malcolm Wallop (55 años) - Senador por Wyoming desde 1977. Miembro de la Asamblea Estatal de Wyoming (1969-1977). Sirvió en las Fuerzas Armadas. Graduado por la Universidad de Yale.

3 comentarios:

Jordi Coll dijo...

He aquí la historia, jejeje. Lo que no entiendo es por que seleccionó a Quayle, de Indiana, cuando descartó a senadores de Colorado y Wyoming, seguro que más inteligentes que este, por no ser de swing states.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Porque Quayle tenía 41 años y era más fotogénico. También buscaba ese efecto sorpresa. Tanto que le acusaban a Bush de ser un soso.

Cormac Milius dijo...

Pues no se hicieron chistes ni nada, je, je. Era patético cuando en una entrevista preguntó al periodista el por qué de esa animadversión de los media. Fue el payaso de las bofetadas para los liberales, frustrados y aburridos tras tantos años de reaganismo. También por ello "ayudò" lo suyo a la candidatura de Clinton. Al final las bofetadas fueron para Bush.