miércoles, 20 de febrero de 2008

Roosevelt & Garner: un pacto por los delegados

La Convención Nacional Demócrata de 1932 sería la última verdadera brokered convention en nominar a un candidato que ganaría la Presidencia en noviembre. Tuvo lugar entre los días 27 de junio y 2 de julio en el Chicago Stadium, que años más tarde se convertiría en la casa de los Bulls, en la ciudad de Chicago. Recién estallada la Gran Depresión, los americanos seguían el evento en directo a través de la radio, mientras los delegados aterrizaban allí para seleccionar al que debía ser el candidato demócrata a la Casa Blanca. La anulación de la Prohibición, el alivio de los altos niveles de desempleo, la responsabilidad del Gobierno en el bienestar de la población, la asistencia a los ancianos, o proyectos de obras públicas dominaron el debate en los seis largos días que duró la reunión.

El joven pero bien conocido Gobernador Franklin Delano Roosevelt, de Nueva York, llegaba, a sus 50 años, como favorito entre el numeroso grupo de aspirantes a la nominación. En sus tres años como Gobernador de Nueva York había implementado medidas relacionadas con la seguridad social, logrando amortiguar en parte los efectos del colapso económico nacional. Su fuerte base electoral en el entonces estado más poblado de la Unión le convertía en un candidato lógico para la nominación demócrata. En los meses previos a la convención, había lorgado el apoyo de una mayoría de delegados y de importantes figuras del partido, como los Senadores Burton Wheeler, Cordell Hull, Alben Barkley, y Huey Long, un aliado fundamental en el Sur.

Pero la casi segura derrota del Presidente republicano Herbert Hoover aquel año, había movilizado a un buen número de aspirantes demócratas. Los dos principales adversarios de Roosevelt eran Al Smith, el nominado de 1928, y John Nance Garner. Este último era un veterano Congresista por Texas, de 63 años, que había ascendido al puesto de Speaker of the House en 1931. Tenía el favor de las delegaciones de Texas y California, y el apoyo del magnate de la prensa William Randolph Hearst. Pero su influencia sobre la mayoría de las delegaciones era escasa. No partía con posibilidades reales de lograr la nominación. Su presencia sólo servía para evitar que nadie llegase a los dos tercios necesarios para asegurarse la victoria.

El gran rival de Roosevelt era Al Smith, el hombre al que había sucedido en el puesto de Gobernador de Nueva York. Su base de apoyos procedía de la potente maquinaria política del llamado Tammany Hall, la organización de caciques que controlaba la vida política de la ciudad de Nueva York mediante técnicas de patronaje y una red de influencias que le permitía ejercer su poder en los barrios de la ciudad a cambio de ofrecer puestos de trabajo y programas de asistencia a los inmigrantes que llegaban en masa a la gran urbe -retratada en la película de Scorsese Gangs of New York. Smith contaba además con el apoyo del Alcalde de Chicago, Anton Cermak, que había llenado el centro de convenciones de seguidores de Smith. Curiosamente Cermak resultaría muerto de forma colateral un año después en Florida en un intento de asesinato dirigido contra el ya Presidente Roosevelt.

En la primera votación, el Gobernador Roosevelt recibió 666 votos. 102 menos de los necesarios para alcanzar los dos tercios en los que estaba establecida la nominación. Dos votaciones más tuvieron lugar. Roosevelt llegó hasta los 677 y 682 delegados en cada una de ellas. Ampliaba apoyos pero seguía quedándose corto. Al Smith retrocedía hasta los 190 delegados y sus esperanzas de ser el candidato desaparecían, pero no así su poder para evitar la victoria de Roosevelt y forzar la proclamación de un candidato de consenso. En esa dirección irían las nuevas maquinaciones de la gente de Al Smith. Newton Baker, el popular ex Alcalde de Cleveland, sería su hombre de paja para arrebatar la nominación a Roosevelt como candidato de consenso.

Incapaces de salir del estancamiento, y temerosos de las maniobras para lanzar candidaturas de consenso, los hombres de Roosevelt, encabezados por su campaign manager Jim Farley, comprendieron que el único modo de llegar a los dos tercios pasaba por un pacto con el tercer candidato, John Nance Garner. Algo que habían tratado de evitar por todos los medios debido a la poca afinidad política y personal que existía entre Roosevelt y Garner. Farley negoció con Sam Rayburn, el negociador de Garner, mientras a otro nivel, el hombre de negocios Joseph Kenendy -padre de JFK- convencía a William Randolph Hearst, principal soporte de Garner, que pidiera a los delegados que tenía a sueldo que apoyaran a Roosevelt en la cuarta votación a cambio de entregar la Vicepresidencia a Garner.

Las negociaciones tuvieron éxito y este se manifestó en la cuarta y definitiva votación. El Senador William McAdoo, aliado de Garner y jefe de la delegación de California, declaró: "California vino aquí a escoger al próximo Presidente de los Estados Unidos. No vino aquí a estancar esta convención o a meterse en otra desastrosa lucha como la de 1924." Con la referencia a 1924, McAdoo se vengaba de Al Smith, quien aquel año había bloqueado su nominación presidencial. Los votos de California fueron a la columna del Gobernador Roosevelt, y este alcanzó 945 votos, superando los dos tercios. Roosevelt voló a Chicago y aceptó en persona la nominación de su partido, comenzando su largo camino hacia la inmortalidad. El Speaker John Nance Garner sería su running-mate tal y como se acordó en el pacto entre los negociadores de ambos candidatos. Película muda de la Convención (Real Player).

"Por toda la Nación, hombres y mujeres olvidados por la filosofía política del Gobierno, nos miran en busca de orientación y de una más equitativa oportunidad de compartir la distribución de la riqueza nacional... Me comprometo a un nuevo trato para el pueblo americano. Esto es más que una campaña política. Es un llamamiento a las armas." --- Gobernador Franklin D. Roosevelt en su discurso ante la Convención Nacional Demócrata de 1932.