jueves, 10 de abril de 2008

Carter-Mondale: compatibilidad de caracteres





















El Gobernador Jimmy Carter, de Georgia, seguía generando algunas dudas entre muchos demócratas en el verano de 1976. Se había aprovechado de la ausencia de un claro referente liberal en las primarias -demasiados miembros liberales del Congreso decidieron entrar aquel año en la carrera presidencial. Mo Udall, Birch Bayh, Fred Harris, se habían robado votos mutuamente en los primeros meses de la carrera, dejando que el desconocido Carter surgiera gracias a una constante campaña que empezó en diciembre de 1974. Cuando los liberales, desconfiando de aquel granjero sureño de 50 años que ganaba primaria tras primaria, decidieron organizarse entorno al movimiento Anybody But Carter con candidatos como Frank Church o Jerry Brown, ya era demasiado tarde. Sólo retrasaron hasta junio que Carter atara su inevitable nominación.

Durante las cinco semanas que precedieron a la Convención Demócrata, el único enigma que permanecía abierto era la candidatura Vicepresidencial. El candidato pidió consejo a más de cuarenta importantes líderes del partido, y colocó a Charles Kirbo, un abogado de Atlanta, hombre de total confianza, al frente del proceso de selección del running-mate. Kirbo elaboró interminables listas preliminares, y sometió a cuestionarios individualizados a todos los nombres que en ellas aparecían.

Se investigó la salud de los aspirantes, posibles escándalos, expedientes psiquiátricos, detalles familiares, situación económica, etc. A la mesa del Gobernador Carter llegó una lista de siete finalistas. Todos ellos miembros del Congreso. Había que compensar su retórica anti-washington con algún insider. No en vano, el éxito o el fracaso de una futura Presidencia dependería de su buen entendimiento con un cuerpo legislativo controlado por los dinosaurios de su partido.

El Congresista Peter Rodino, de New Jersey, héroe de las investigaciones parlamentarias sobre el Watergate, fue descartado por su edad -67 años. El Senador Henry Jackson, un moderado de Washington, no era aceptable para el establishment liberal. El Senador Adlai Stevenson III, de Illinois, sólo estaba en la lista por ser hijo de una leyenda del partido. Los expertos señalaban con insistencia al Senador Frank Church, de Idaho.

Miembro destacado de los Comités de Exteriores e Inteligencia, Church ofrecía experiencia federal y credenciales liberales. Era también el que más interés parecía tener en promocionarse para el cargo. Había entrado en las primarias en primavera, derrotando a Carter en Nebraska, Oregon, Idaho y Montana, y revelándose como un eficaz campaigner. Si Carter hubiera tenido que tomar una decisión en pocas horas, Church hubiera sido la selección lógica. Pero cinco semanas de reflexión permitieron a Carter percatarse de la incompatibilidad de caracteres con un hombre obsesionado por la publicidad y la fama.

Las entrevistas con los casi descartados Church, Jackson y Stevenson se aplazaron para los días de Convención. Y la lista de favoritos se redujo a tres Senadores: John Glenn, de Ohio; Ed Muskie, de Maine; y Walter Mondale, de Minnesota. Estos tres fueron invitados por separado a pasar un día con el candidato en su hogar de Plains, Georgia. Glenn era en apariencia el que más podía ofrecer.

El ex astronauta aparecía en primer lugar en las preferencias de los votantes, según los estudios de Pat Caddell, el experto en sondeos del equipo de Jimmy Carter. También era el favorito de Amy, la hija pequeña del candidato. Le había caído bien a la niña cuando visitó a su padre en Georgia. Pero existía un problema. Glenn sólo llevaba un año en el Senado. Su selección supondría ahondar en la inexperiencia federal que ya se consideraba un punto débil en el propio Carter.

El Senador Muskie ofrecía un impresionante historial de diecisiete años en el Senado, además de dos mandatos como Gobernador de Maine. Ya había sido candidato a la Vicepresidencia en 1968 y su papel en aquella campaña había sido ampliamente aplaudido. Por si todo esto fuera poco, Muskie era católico. Justo lo que necesitaba Jimmy para llegar a un sector del electorado que en las primarias había desconfiado en exceso de su condición de devoto baptista sureño.

Pero el que dejó una impresión más favorable en Jimmy Carter durante las entrevistas de Plains fue Walter Mondale. Famoso entre sus compañeros por ser uno de los miembros más estudiosos y trabajadores del Senado, Mondale se empleó con atención en la lectura de la autobiografía de Carter antes de afrontar la entrevista. Sin duda esto tuvo que ver en su posterior talento para impresionar al bueno de Jimmy.

A pesar de que Mondale era uno de los miembros más liberales del Senado, Carter vio en él un hombre práctico e inteligente. Quedó prendado de la forma en que este le explicó su trabajo como miembro de los Comités de Finanzas y Presupuesto del Senado, y se sintió identificado con sus orígenes rurales, y la visión social del cristianismo que Mondale había heredado de su padre, un pastor metodista. Además, a diferencia de Muskie, Mondale era una cara nueva, una nueva generación. Ideal para romper con un pasado traumático, ideal para una nueva etapa post-watergate.

Carter lo tenía claro. Mondale era su favorito de aquellos tres hombres que había tenido ocasión de conocer. Pero no tomaría una decisión definitiva hasta la Convención Nacional Demócrata. Esta se celebraría entre los días 12 y 15 de julio en el Madison Square Garden de Nueva York. Contaba con una aplastante mayoría en delegados para ser nominado sin ningún problema. Pero el gran objetivo era transmitir una imagen de unidad del partido.

Para ello tenía que dedicar los cuatro días de Convención a cultivar simpatías, reunirse con los otros aspirantes a la Vicepresidencia, escuchar a todos los Gobernadores demócratas, y a los grandes barones urbanos que querían hacerle sus propias recomendaciones. El Alcalde Richard Daley, de Chicago, presionaba con fuerza pero sin mucho eco en favor de de su amigo el Senador Stevenson.

La primera noche de Convención, John Glenn habló a los delegados tras proyectarse una película de sus años como astronauta. Una respuesta entusiasmada del público era su última oportunidad para convencer a un escéptico Carter. Pero su intervención fue eclipsada por un recordado discurso de la Congresista Barbara Jordan, la primera mujer afroamericana elegida para el Congreso por un estado del Sur.

Glenn quedaba definitivamente descartado. Sería Muskie o Mondale. Mientras Carter recibía en el American Hotel a representantes de grupos feministas y afroamericanos, el suspense sobre la identidad del running-mate era lo que alimentaba la atención de los medios. Muchos sospechaban que las deliberacioens de Carter eran una maniobra publicitaria -como cuando el productor David O. Selznick puso en marcha la famosa búsqueda de la actriz que debía interpretar a Scarlett O'Hara en 'Lo que el viento se llevó'.

Al día siguiente, miembros del staff del candidato filtraban a la prensa la confirmación de que la competición se había reducido a Muskie y Mondale. Sólo unas horas después el Gobernador Carter aseguraba ante las cámaras que seguía considerando a seis o siete personas. Lo único que estaba claro era que Carter no haría pública su decisión hasta que los delegados confirmasen de forma oficial su nominación. Animado por los crecientes rumores, el Senador Mondale llegó a ordenar la instalación de un segundo teléfono en su habitación del Carlyle Hotel, por si cuando llamaba Carter estaba comunicando.

La esperada llamada se produjo a las 8,30 de la mañana siguiente. El Gobernador Carter encontró tan pocas resistencias y contratiempos en la Convención, que se sintió liberado para guiarse por su instinto. Cogió el teléfono de su suite del piso 21 del American Hotel y telefoneó a Mondale. "¿Quieres presentarte conmigo a las elecciones?". Mondale no necesitó tiempo para pensar su respuesta. A falta de formalidades, los demócratas ya tenían su ticket para conquistar la Casa Blanca en noviembre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente historia Antxon. A ver cuando nos cuentas algo sobre Reagan y su relación con Bush padre, es algo que me interesa mucho y de lo que ignoro todo

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Escribí un artículo sorbe cómo se produjo la selecciónd e Bush comoc andidato a VP de Reagan. Aquí lo tienes. Dale a Abrir en una ventana nueva.

Eran dos personas muy diferentes. Pero ya una vez en el Gobierno Bush fue un Vicepresidente leal, muy leal. Lo cual tampoco era difícil siendo Reagan un Presidente muy popular. Así da gusto ser leal xD