jueves, 8 de noviembre de 2007

Debates históricos: Clinton contra Bush















Fecha: 15 de octubre de 1992

Lugar: Universidad de Richmond, en Virginia

Protagonistas: el Presidente George Bush (R - Texas), el Gobernador Bill Clinton (D - Arkansas) y el multimillonario Ross Perot (I - Texas)

Moderadora: Carole Simpson (ABC News)

Formato: Town Hall

Los debates presidenciales de 1992 fueron ricos en novedades. Fue la primera vez que participaban tres candidatos -demócrata, republicano e independiente-, y se eliminó el clásico formato en el que un panel compuesto por periodistas de diferentes medios interrogaban a los candidatos. Este fue sustituído en uno de los tres debates, por un público participativo que podía realizar sus propias preguntas. El estilo Town Hall que aún hoy en día se sigue utilizando.

Otra particularidad de los debates del 92 fue el escaso periodo de tiempo transcurrido entre uno y otro. Tres debates fueron distribuídos en un margen de sólo nueve días, siguiendo las técnicas de la "mini-serie" televisiva para lograr así enganchar al público al hábito de ver los debates. El primero se celebró en Saint Louis (Missouri) el 11 de octubre, dejando un poco decepcionado al público porque los dos principales candidatos se limitaron a cuidarse de no cometer errores de bulto. Lo más destacado fue el estilo despreocupado y cargado de sentido del humor que demostró el rebelde Ross Perot -para algunos, el doblador del Pato Donald-. Las encuestas posteriores así lo indicaron: el sondeo de CNN/USA Today realizado esa misma noche, señalaba que para un 47% Perot había sido el ganador, seguido de Clinton con un 30%, y Bush con un 16%.

El segundo debate, celebrado en Richmond (Virginia) sólo cuatro días después, sería el decisivo. El Presidente George Bush estaba obligado a ir a la ofensiva contra el Gobernador Bill Clinton. Sabía que si ambos estaban discretos, siempre saldría ganando el demócrata gracias a su mayor simpatía de imagen frente a la cámara. Estaba obligado a hacer algo. Pero todas las circunstancias parecieron confabularse en contra de las necesidades del Presidente. Los días previos comenzó a manifestarse en todos los medios una generalizada corriente de opinión que aseguraba que la audiencia censuraría con dureza a aquel candidato que realizara ataques personales o golpes bajos contra el rival. Convencieron a todo el mundo de que la audiencia quería que el debate se centrara en el tratamiento de los problemas cotidianos y no en otras cuestiones.

Estas presiones desmontaron la estrategia que estaba en mente de Bush: utilizar el llamado "character issue" o la evasión del servicio militar de Clinton como argumento crítico en el segundo debate. No se atrevió y se autoconvenció de que podía superar a Clinton en un debate calmado. Pero el presidente no contaba con que, de los 90 minutos que duró el acto, sólo una pregunta estuviese dirigida a cuestiones de política internacional -el punto fuerte de Bush- y todas las demás girasen alrededor de los temas domésticos y la economía -el punto débil de Bush-.

La superioridad del Gobernador de Arkansas fue evidente durante todo el debate. A pesar de tener una mediocre voz de adolescente, su performance fue vibrante, sobresaliendo la seguridad en sí mismo y su característica naturalidad al hablar, frente a un depresivo Presidente que no dejaba de mirar al reloj para ver cuándo terminaba el suplicio. El gran momento para el Gobernador Clinton llegó cuando una mujer del público preguntó al Presidente sobre cómo le había afectado a él personalmente la crisis económica. Bush no interpretó corréctamente la pregunta y después, cómo no, de mirar al reloj, su respuesta se basó en la repetición de términos generales.

Cuando llegó su turno, Clinton se acercó a la mujer, y estableciendo un vínculo más emotivo, respondió, "he sido Gobernador de un pequeño estado durante doce años. Te contaré cómo me afectó a mí. Cada año, el Congreso y el Presidente firman leyes que nos obligan a hacer más cosas y nos dan menos dinero para hacerlas. Veo a la gente de mi estado, gente de clase media... sus impuestos han ido hacia arriba en Washington y sus servicios han ido hacia abajo mientras los ricos han tenido sus recortes de impuestos. (...) He estado durante trece meses conociendo en encuentros como este a gente como tú alrededor de toda América, gente que ha perdido sus empleos, su sustento, su cobertura médica... lo que quiero que entiendas es que el déficit no es la única causa de que eso ocurra. Esto ocurre porque América no ha invertido en su gente. (...) La mayoría de la gente está trabajando más duro por menos dinero que hace diez años (...)

Tras el debate, la encuesta de CNN/USA Today no dejaba dudas sobre quién había convencido más al votante. Para el 58% Bill Clinton fue el ganador, seguido muy de lejos por George Bush con un 16% y un desapercibido Ross Perot con un 15%. El tercer debate que se celebraría cuatro días después en Michigan no variaría la situación, dejando Clinton que Perot volviera a destacar como en el primero.

Enlace de interés: Elecciones primarias demócratas de 1992

El Gran momento de Clinton en el segundo debate



Segundo debate completo

5 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Ese segundo debate es el primero de unas presidenciales americanas que recuerdo haber visto en directo en la tele. Bush muy flojo. Clinton estuvo mil veces mejor y el detalle de Bush mirando el reloj fue algo en lo que reparé en el momento, antes que la prensa lo magnificase. El pobre Bush se veía superado por Clinton. Perot caricaturesco con esa voz de personaje de dibujos animados.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

El problema de Bush era que estaba deseando exponer sus mayores logros que se habían producido en el ámbito de la política mundial. El punto fuerte de Bush era la promoción de su imagen de "estadista mundial", terreno en el que sí podía dejar a Clinton como un profano.

Lo que ocurría es que los asuntos mundiales habían sido desplazados al mismo ritmo en que los problemas mundiales habían sido resueltos (al menos en apariencia). Y ya una vez pasaod eso, nadie pensaba a la hora de votar en si el Presidente había resuelto o no montones de problemas en el ámbito mundial. Automáticamente, ya resueltas, esas cuestiones no interesaban a la gente. Todas las preocupaciones se centraban en la política doméstica, claramente degradada en los cuatro años de mandato de Bush. Y ya lo que buscaba la gente no era un estadista mundial, sino alguien capaz de resolver los problemas más cotidianos. Y ahí lo vieron en la figura de un Gobernador que además tenía carisma.

Bush no tuvo ninguna opción de exponer sus grandes logros como "estadista", y tuvo que pasarse el rato hablando de su otra cara, la de "gestor". Las cosas pequeñas que nada tenían que ver con las grandes cumbres internacionales y el glamour de las relaciones internacionales. Por eso se vio superado y a disgusto en todo momento. No tenía alternativas en ese terreno, más que el "ya pasará, ya vendrán tiempos mejores". Su estrategia se fundamentaba toda en su imagend e estadista, pero su rival hizo una campaña magnífica que centró todo el debate en la economía. Y si a eso le añades que Bush nunca fue un hombre muy elocuente...

octopusmagnificens dijo...

Ahora son muy amigos, ¿no? Siempre les veo colaborando juntos en toda clase de campañas, como cuando se fueron a Asia por el tinglado aquel del maremoto.

Jordi Coll dijo...

Por qué en el 92 dejaron participar al candidato independiente y en el 80 no?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Supongo que por las encuestas. Ross Perot fue un fenómeno en las encuestas. Hubo momentos, en el evranod e 1992, en que Ross Perot aparecía en segundo lugar en las encuestas, o momentos en que los tres candidatos aparecían con una intención de voto similar. No era un independiente al uso. John Anderson en el 80 no creo que en las encuestas pasara del 5% o 6%. Perot se acercaba al 30% y cosas así. Luego en las elecciones consiguió un 20%.