
Los
republicanos enfrentaron las
elecciones presidenciales de 1916 con la difícil misión de
restablecer la unidad de un partido que
en 1912 se había fracturado entre conservadores y progresistas, entregando la Presidencia a los demócratas. Sabían que si lograban la deseada unidad tendrían opciones de
desalojar al Presidente Woodrow Wilson de la Casa Blanca, ya que el GOP seguía siendo el partido mayoritario de la época. Pero necesitaban recuperar a los más de cuatro millones de votantes que confiaron en
Teddy Roosevelt -como candidato del Partido Progresista- cuatro años antes.
La vieja guardia apostaba por el ex Senador
Elihu Root, un leal conservador de Nueva York. Los progresistas desconfiaban de la
cercanía de Root con las grandes corporaciones. Pero sus seguidores defendían que su atractivo no se limitaba sólo a la facción conservadora del partido. La
Carnegie Endowment for International Peace, organización cercana a Root, se encargó de publicitar sus discursos y dar a conocer su historial. Su antigua experiencia como Secretario de Estado y de Guerra lo hacía aceptable para los que buscaban
un candidtao con impresionantes credenciales. Y su apoyo en el Senado a una ley que otorgaba al Gobierno federal el derecho a inspeccionar las cuentas de las corporaciones, y a la enmienda constitucional que permitía al Gobierno imponer un impuesto sobre la renta, mejoraba su imagen ante los progresistas.
Pero existían varias razones que desaconsejaban su nominación. La principal era
su edad. Root había nacido el 19 de febrero de 1845, por lo que si era elegido Presidente en el 16,
tendría 72 años en el momento de asumir el cargo. Sería un Presidente de corto recorrido, que probablemente no podría aspirar a la reelección en 1920. Otra de las razones era el poco entusiasmo que su nominación despertaba en los líderes republicanos de su propio estado,
Nueva York, que apostaban más por el Gobernador
Charles Whitman. Y no era menor el riesgo de una
nueva confrontación con el ex Presidente Teddy Roosevelt: Elihu Root había liderado a las fuerzas
anti-Roosevelt en la
Convención Republicana de 1912. Si Root era candidato, sería difícil lograr el apoyo de Roosevelt.
Los liberales preferían al Senador
John Weeks, de Massachusetts, que contaba con el apoyo del poderoso ex Senador
W. Murray Crane, de su mismo estado. Su conocimiento de asuntos navales y militares, su experiencia en el mundo de la banca y la abogacía, y sus
inclinaciones bipartidistas, lo convertían en una opción interesante para derrotar a Wilson en noviembre. Pero el suyo era un nombre
poco conocido por el gran público. Otro favorito era el ex Senador
Theodore Burton, de Ohio, campeón de la lucha contra los proyectos de gasto público cuya única finalidad era beneficiar a los grandes contribuyentes de las campañas de los legisladores. Burton tenía el apoyo de la delegación de su siempre importante estado, a pesar de que otros dos hombres de Ohio -el Gobernador
Frank Willis y el diplomático
Myron Herrick- también parecían estar interesados en la candidatura.
El resto eran "
hijos favoritos" que tenían asegurado el compromiso de sus delegaciones, y a partir de ahí trataban de construir sin éxito una red más amplia de apoyos. Era el caso de los Senadores
William Alden Smith, de Michigan;
James Mann, de Illinois; y
Albert Cummins, de Iowa; o el ex Gobernador
Herbert Hadley, de Missouri. El Senador
William Borah, de Idaho, contaba con el favor de muchos de sus compañeros en la Cámara Alta, pero el escaso peso y la localización geográfica de su estado jugaban en su contra.
Los republicanos buscaban al "
man of the hour" que viniera a rescatarlos de sus dudas. Pronto saltó el nombre de
Charles Hughes, prestigioso
Juez del Tribunal Supremo. Este no mostró el más mínimo interés, hasta que los líderes del partido le garantizaron que no tendría que dimitir de sus responsabilidades en la Corte Suprema mientras su nominación no estuviera garantizada. Hughes accedió, e hizo público que, si bien renunciaba a buscar de forma activa la candidatura republicana,
la aceptaría si los delegados se lo pedían formalmente en la Convención. El aparato del partido no tardó en movilizarse para lograr adhesiones, inscribir su nombre en las pocas primarias que había, y poner en marcha una potente
campaña pro-Hughes.
Charles Hughes llevaba
en el Supremo desde 1910. Eso le otorgaba la ventaja de no haber hablado sobre cuestiones políticas en los últimos seis años, y el haber estado ausente de toda actividad política en los difíciles años de división del Partido Republicano. Pero sí contaba con una
notable experiencia política anterior -había sido
Gobernador de Nueva York entre 1907 y 1910. El Presidente
Teddy Roosevelt había apoyado su campaña para Gobernador en 1906, y el Presidente
William Howard Taft lo había nominado para la Corte Suprema cuatro años después. Era del agrado de las dos figuras que habían escenificado la división de 1912, y estaba bien relacionado con todas las facciones del partido.
Cuando la
Convención Republicana abrió sus puertas en
Chicago el
7 de junio de 1916, la nominación del Juez Hughes estaba atada. Una
primera votación lo situó lejos del número necesario de delegados:
Hughes obtuvo 253, seguido de
John Weeks con
105, y
Elihu Root con
103. Pero todo era debido a que un gran número de delegaciones se habían comprometido a votar en una primera y segunda votación por sus "
hijos favoritos". Más de veinte candidatos lograron el apoyo de algún delegado. En la tercera votación se confirmó que Charles Hughes era la segunda opción de la mayoría de estados indecisos.
Alcanzó los 950 delegados, y en cuestión de horas presentó su dimisión en el Tribunal Supremo. Como
running-mate la Convención seleccionó al ex Vicepresidente de Roosevelt,
Charles Fairbanks.
Pocos días después,
Teddy Roosevelt rechazó la nominación del Partido Progresista y dio todo su
apoyo a la candidatura republicana. Con un
GOP fuerte y unido, la campaña presidencial se convirtió en una de las más igualadas del Siglo XX. Hughes atacó al Presidente Wilson por defender los intereses de las organizaciones sindicales, y se opuso a la reducción de la jornada laboral. Pero el gran asunto de campaña fue la
Gran Guerra que estaban librando las
potencias europeas. El eslogan no-intervencionista de Wilson era "
He Kept Us out of War" ("él nos mantuvo fuera de la guerra"), mientras que
Hughes defendía la aplicación de programas para
la movilización y preparación de las tropas. Los periódicos
pro-Wilson se encargaron de lanzar la idea de que Hughes tenía un plan secreto para
involucrar a EEUU en la guerra europea, si salía elegido Presidente.
Los grandes estados de
la Costa Este y el Norte, más cercanas a Europa, estaban preparados para la Guerra, pero
el Oeste seguía fiel a las políticas de neutralidad del Presidente Wilson. La
noche electoral del 7 de noviembre, Hughes tomó una cómoda ventaja en los estados del Noreste y el Medio Oeste, llegando a derrotar a Wilson en su propio estado, New Jersey. Wilson mantenía el Sur.
Muchos periódicos del Este llegaron a declarar ganador a Hughes, pero Wilson se resistió a conceder la derrota hasta que el escrutinio estuviera más avanzado en los estados del Oeste. Dice la leyenda que Hughes se acostó aquella noche creyéndose Presidente, y cuando a la mañana siguiente un periodista le llamó para interesarse por su reacción ante el avance de Wilson en el Oeste, quien cogió el teléfono respondió: "
el Presidente está durmiendo."
La clave estuvo en California, donde
Wilson derrotó a Hughes por sólo 3,800 votos, y alcanzó los
277 votos electorales en el Colegio Electoral -eran necesarios 266 para ganar.
Hughes se hizo con 254 votos electorales, quedando a sólo 12 de ser Presidente. En voto popular nacional, Hughes quedó a sólo 594,188 votos de Wilson.
Ver mapa. Si Charles Hughes hubiera logrado 3,801 votos más en California, se hubiera convertido en el vigesimonoveno Presidente de los Estados Unidos.
Muchos achacaron su
derrota en California a un desafortunado episodio que tuvo lugar a pocas semanas de las elecciones. Hughes visitó California para hacer campaña en varios puntos estratégicos. Estando en
Long Beach, se hospedó en el mismo hotel en que se encontraba
Hiram Johnson, el Gobernador republicano de California. Hughes, que no estaba al tanto de la presencia de Johnson en el hotel, no tuvo la deferencia de ir a visitarlo a su suite; el Gobernador Johnson se tomó el gesto como un desplante deliberado, y se negó a apoyar públicamente a Hughes.