viernes, 1 de junio de 2007

Team Fred

En uno de sus comentarios, Odalric dice que Fred Thompson le despierta simpatía sin saber por qué. ¿Será porque lo ve como al director del Aeropuerto Dulles de Washington, que ayuda a Bruce Willis a abortar una conspiración terrorista en La jungla de cristal 2? A mí también me ha pasado. Muchos inconscientemente pueden relacionar su cara a sus papeles en el cine, y esto es lo que lo convierte en un personaje a ser seguido con un interés especial.

Aunque aún su esfuerzo presidencial sólo se limita a la formación de un comité exploratorio y, por tanto, puede ir incorporando nuevos nombres en el futuro, en estos momentos nos encontramos con cinco nombres a destacar trabajando en el equipo de Fred Thompson. Todos ellos insiders en Washington DC o con experiencia en la "América corporativa".

Tom Collamore es quien más papeletas tiene para ser su campaign manager. Hasta ahora ha sido vicepresidente para relaciones públicas de la compañía tabaquera Altria, antigua Phillip Morris. Anteriormente fue un hombre de confianza del ex Presidente George Bush Sr. En 1981 entró en la Administración Reagan como asistente del entonces Secretario de Comercio Malcolm Baldrige, y fue staff secretary del entonces Vicepresidente George Bush a partir de 1985. En 1988 trabajó en la campaña presidencial de Bush y después en su equipo de transición.

Otro hombre fuerte de Thompson será Tim Griffin, protegido de Karl Rove. Antiguo operativo del Comité Nacional Republicano, fue Fiscal de los Estados Unidos en Little Rock, Arkansas, hasta el pasado año. Ken Rietz, vicepresidente la compañía Burson-Marsteller y antiguo director político del Comité Naiconal Republicano, también está en el equipo. Rietz empezó su relación con la política cuando trabajó para la campaña de reelección de Richard Nixon en 1972, como espía en el campo de Edmund Muskie.

El secretario de prensa será con toda seguridad Mark Corallo, otro hombre cercano a Rove. Presidente de la firma 'Corallo Media Strategies', fue director de relaciones públicas del Departamento de Justicia de EEUU entre 2002 y 2005. Antes había trabajado como director de comunicaciones de diferentes comités del Congreso, y como secretario de prensa del Congresista Bob Livingston (R - Louisiana), el que fuera sucesor de Newt Gingrich como Speaker of the House en 1998.

Por último tenemos a la mujer del candidato, Jeri Kehn Thompson, quien trabajó en el pasado como operativa del Partido Republicano.

6 comentarios:

Cormac Milius dijo...

La entrada de Thompson puede dar la clave para los republicanos al ser el ùltimo y poder cubrir asì lo que las bases cristianas demandaban, con el no al aborto en cabeza. Pero està el tema de su cancer, como Rudy. Yo creo que los demócratas deberìan tenerlo fácil esta vez pero no termino de ver a Hillary o a Obama en la WH. Lo que està claro es que esto no ha hecho màs que empezar.

Odalric dijo...

Probablemente su perfil político sea mas duro que su recuerdo e imagen... lo cual le puede ayudar mucho en las primarias del GOP.

Tiene una imagen "independiente" pero cumple con la agenda conservadora.

Creo que Rudy y McCain lo empiezan a tener complicado...

(gracias por el post!)

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Hay dos cosas que me hacen dudar de Thompson. Por una parte su salud. Tener un cáncer incurable, aunque sea tratable de por vida y no sea mortal, siemrpe geenrará desconfianzas en un electorado que gusta de personas sanas.

Por otro lado, no creo que le entusiasme todo el artificio que rodea a una campaña electoral de estas dimensiones y de tan alrgo recorrido. Es un tipo de presencia imponente, buena voz, con muchas tablas como orador y talento escénico, y seguramente brillante en el debate... pero no tiene ese entusiasmo de campaigner incansable que tenía Reagan, Clinton o incluso Bush en sus buenos momentos. No tiene esa concepción de hacer campaña como un vendedor de feria. Como sí lo tiene por ejemplo Mitt Romney, que seguramente sea el más claro exponente de ese estilo tan característicamente americano en esta edición.

A pesar de ser un actor, algo que puede llevar a engaño o aa falsas impresiones, Thompson también tiene cierto estilo, tal vez adquirido en el Senado, de candidato de élites más intelectuales dentro del movimiento conservador. A la vieja usanza. El político capaz de tirarse 6 horas dando una charla sobre política fiscal o política antiterrorista, sólo para aquellos muy dispuestos a entrar muy en profundidad en el debate. Por eso entusiasma tanto a los blogers de derechas, o a los "líderes de opinión" republicanos. A los muy apasioandos de la política. Un tanto freakys.

Pero el votante puede ser un mundo aparte. El votante consume más los eslogans cortos y claros, los anuncios de 30 segundos, los pequeños detalles que identifican al candidato, etc.

Por eso, habrá que ver cómo cala Thompson en sus priemros viajes a Iowa o New Hampshire. Por lo pronto, paece que deja los viajes para finales de junio. Otro síntoma un tanto confuso. Cuando otros van allí casi a cada semana y sin descanso. Habrá que ver si es capaz de coger ese ritmo.

Odalric dijo...

Quizás como sabe que no ha sido el primero en viajar y llamar a las puertas, crea que eso cansará al electorado... y su irrupción atronadora posterior barra todo lo previo.

No se, a mi me da confianza y eso que estoy a muchos kilómetros de distancia...

Soy yo (y tu!) o es algo generalizado en el país?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Es sobre todo la blogosfera republicana. Los que apoyaron a Bush sin dudarlo las dos últimas elecciones y ahora no encuentran un candidato que les satisfaga del todo. Y creen que Thompson puede ser ese hombre.

Pero en mi opinión son demasiado exigentes. No puedes esperar encontrar un candidato impoluto a estas alturas de la película. No hay candidatos perfectos. Ni siquiera los que hace muchos años pudieran aprecerlo, hoy en día todas sus imperfecciones serían más evidentes. El escrutinio es brutal. Son demasiado exigentes los activistas republicanos. Yo diría que incluso algo caníbales. Practcian mucho el auto-canibalismo.

En cambio, los activistas demócratas me parecen mcuho más fáciles de convencer. Sucumben más fácilmente ante los códigos estéticos. Una mujer, un negro, una imagen o un estilo... creen que tienen que ser buenos porque son una mujer y un negro, da igual lo que digan o que no sean suficientemente progresistas muchas veces, sólo por ser mujer o negro parece que ya es suficiente. Da igual que tengan o no sustancia.

Los republicanos, especialmente desde el triunfo legislativo de 1994, parecen siemrpe con más ganas para una batalla ideológica completa. Los demócratas enc ambio, sonc apaces de apoyar a un presidente como Bill Clinton que renuncia a gran parte de su ideario original y no planteó ninguna batalla ideológica al Congreso.

El movimiento republicano está en lso últimos tiempos muy influenciado por thin-tanks e están convencidos de que el camino del éxito es plantear una batalla ideológica clara. En todos los sentidos. Incluso de una nominación judicial quieren encenden la mecha d eun debate profundo. Se vio con la nominaicón de Harriet Miers para el Tribunal Supremo. Una mujer fiel y cercana al Presidente, una mujer de fiar, pero no una ideóloga, ni alguien capaz de enfrentar la comparecencia frente al comité del senado como un debate de ideas. Y ya ves cómo Bush tuvo que retirarla por la presión de lso activistas conservadores, que querían a una eminencia intelectual que entrará a debatir cuestiones profundas de filosofía judicial.

Eso no lo habríamos visto entre los demócratas. Si un presidente demócrata nominara para el TS a una colaboradora suya, eso sería suficiente para los activistas demócratas para apoyarla y colocarla en el Supremo. Hay menos debate intelectual en la izquierda. Algo que nos sorprende mucho a los europeos.

Cormac Milius dijo...

Està claro que los republicanos les llevan unos 30 años de ventaja a los demócratas tanto en debates de calado ideológico como en,ojo,estrategias para sacar de la abstención a todo su electorado natural.Nixon fue tal vez el ùltimo republicano "centrista" y a la vez el primero que habla de la mayoría silenciosa y de la segunda guerra civil americana para referirse a las protestas de los 60-70.