lunes, 4 de junio de 2007

Hillary convence; Obama no despega


Hillary ganó. Esa es la conclusión que podemos extraer del segundo debate demócrata, celebrado ayer en New Hampshire. La cita llegó poco después de una reciente encuesta del Washington Post y ABC News que coloca a la Senadora muy por delante de sus rivales a nivel nacional, y es como si esa ventaja hubiera dado la tranquilidad suficiente a Hillary para actuar sin contención ni miedo a perder. Y que el debate lo organizaba la CNN, casa que era popularmente conocida como la "Clinton News Network" en los años en que su marido fue Presidente.

Tras un comienzo irregular tratando de defender, o evitar tener que defender, su voto en contra de la financiación de la guerra después de haber votado siempre a favor en el pasado, parecía que un John Edwards empeñado en correr hacia la izquierda y un Barack Obama sin incómodas cargas del pasado a sus espaldas, serían los dos grandes protagonistas de la noche. Pero la Senadora Clinton supo reconducir con maestría sus intervenciones demostrando confianza y contundencia al tratar los asuntos claves de liderazgo, la cualidad que más valora el votante en un aspirante presidencial.

A Hillary no le importa que su retórica pueda ser descrita como propia de un republicano en materias de seguridad nacional o liderazgo antiterrorista. Sabe sobradamente que esos son los puntos débiles del discurso demócrata. Tal vez las únicas áreas en las que ahora mismo el votante sigue confiando más en los líderes republicanos que en los demócratas. Por eso a Hillary no le tembló la voz al asegurar que consideraba que la Guerra contra el Terrorismo había hecho al país más seguro, o que para EEUU es inaceptable el desafío nuclear de Irán.

Jugar ese papel de halcón que le permite encajar a la perfección en el traje de Comandante en Jefe, no le impide utilizar la respuesta populista para contentar a las bases furiosas con la Guerra de Iraq. Al ser preguntada sobre qué prioridades tendría en sus 100 primeros días de Presidencia, respondió en unos pocos segundos con unas pocas palabras. "Lo primero que haré será sacar a las tropas de Iraq", dijo. Condenando al olvido la inconcreta respuesta que Edwards, intentando ocuparse de demasiados asuntos y sin fijar su atención en un sólo objetivo, había dado justo antes que ella.

Y cuando no quería mojarse o meterse en líos, Hillary supo utilizar mejor que nadie el recurso más indicado ante una audiencia demócrata: apelar a la no agresión mutua e invitar a sus compañeros a dirigir todas las críticas a los republicanos y a la Administración Bush.

Para colmo, estaba situada justo en el centro del escenario. Una posición que resaltaba su poderío y potenciaba su diferencia. La única mujer rodeada de ocho hombres. Muchos de ellos insignificantes. Mi amigo Johnny Bañadores, que vio el debate conmigo, fue víctima de esa erótica del poder que proyectaba la imagen de Hillary. Poco le faltó para tener que ir al baño. Yo no llegué a tanto, pero he de admitir que la mujer de Bill me gustó. Y eso ya es mucho, tratándose de un personaje que siempre me había resultado cansino y repetido.

PostData: mención especial para el Senador Joe Biden, el mejor de los candidatos de segunda fila. Si fuese una cara nueva para tener capacidad de sorpresa, y procediera de otro estado que no fuese Delaware, sería la gran alternativa a Hillary.

Para ver el debate en video en cuatro partes: Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4

17 comentarios:

Cormac Milius dijo...

En estas elecciones y en este momento històrico USA necesita recuperar imagen y liderazgo.Y Hillary encaja en un determinado cliché progre que puede ser útil.Obama también por idénticas razones.A mì me sirven porque no me imagino a Hugo Chávez insultando a estos dos como hace con Bush.A veces es todo tan simple como eso.El mundo siempre prefiere a los demócratas,a los que perdona casi todo

Cormac Milius dijo...

Lo que ya no tengo tan claro es qué van a querer los americanos.Veo muchas similitudes con los años 70,la gente està desmoralizada y los enemigos de América y del mundo libre,dentro y fuera se frotan las manos.Y,por otro lado,¿no se comportan las bases republicanas a menudo como las caricaturizan sus adversarios?¿No parecen un poco como los personajes de la película El Bosque?

Cormac Milius dijo...

¿No està la sociedad americana tan dividida al menos como la española?¿Se puede seguir dando la vara con el tema del aborto,34 años después de Roe vs. Wade y con la evolución que ha habido sobre ese tema tanto en USA como en todo el mundo?A ver,¿còmo se gestionaría una repenalización,con carácter retroactivo?¿Ayuda en algo todo esto al país?Es un ejemplo,habría màs cosas.Hay que ir a lo esencial.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

El país está dividido desde los años 90. Polarizado. Algunos citan la experiencia de las polémicas elecciones de 2000 para buscar explicación a esa polarización. Pero yo opino que ya aquellas elecciones fueron una consecuencia de esa polarización que se arrastra desde los años 90 principalmente.

Los republicanos daban por hecho que la presidencia de Bill Clintons ería una reedición de la fracasada experiencia de Jimmy Carter. Un hombre que no domina el juego político en Washington y que pretender sacar adelante ilusamente una agenda de gobierno progresista. Pero no fue así. El Clinton que gobernó no tuvo nada que ver con el Clinton candidato de 1992. Resultó ser un gobernante muy realista y práctico, sin escrúpulos ni prejuicios a la hora de tomar como suyas muchas de las políticas de sus rivales.

Lo cual lo convertía EN TEORÍA en el presidente demócrata más aceptable para los republicanos desde Truman. Pero la derecha no interpretó ese acercamiento de Clinton a algunos de sus postulados clásicos como un gesto amistoso o de cooperación, sino como una tentativa de usurpación. Usurpación de su mensaje para robar a su electorado.

Eso es lo que explica el terrible odio que expresó la derecha contra un presidente tan moderado, tan poco ideológico, incluso conservador, como Bill Clinton. Muchos no se explican por qué la derecha trató por todos los mediosd e desprestigiar al Presidente Clinton si era para ellos el demócrata más conservador desde Truman. Y en eso precisamente estaba la causa.

Bill Clinton era un hombre del Sur. Un hombre de origen humilde, hecho a sí mismo. Alejado del tufillo elitista que había ido adquiriendo el Partido Demócrata en las últimas décadas, cuandos e había convertido en un partido hehco para consumo de universitarios o profesionales liberales de la gran ciudad. Perdiendo en zonas cocnretas del país como el Sur, el Medio Oeste o el centro, a los obreros. A los trabajadores blancos. Aquellos que en su día sostuvieron con su apoyo la gran coalición del Presidente Franklin Roosevelt.

Bill Clinton representaba pues, para el GOP, una amenaza a su supremacía en el Sur y en la América humilde y menos "sofisticada". Clinton representaba la unión de las minorías con los trabajadores blancos del sur. Ese segmnento al que no habían logrado acercarse candidatos como Dukakis o Mondale.

Por eso la estrategia de la derecha en esos años fue de acoso y derribo a cualquier precio contra Clinton. Había que desprestigiarlo como fuese. Y de ahí surgen escándalos provocados como el tema Lewinsky y otros, que llevan a la confrontación constante y al juego sucio. Estimulan los instintos más bajos de los actores de la política. Tanto los políticos como los votantes. Se rebaja el debate a argumentos muy básicos y esenciales, que van más allá del éxito o el fracaso en la gestión.

Y ahí, en ese contexto, se produce la actual polarización política que sufre el país. Que además se manifiesta a menudo como una fragmentación de tipo geográfico y cultural. Bush ha estimulado más esa polarización porque le era electoralmente conveniente esa fragmentación cultural. Hoy en día se ha llegado a un punto en el que a un líder demócrata nacional le es casi imposible ganar en Tennessee por ejemplo, y a un republicano en Illionis o New Jersey. Porque al apelar alguno de los candidatos a sus cualidades más básicas, se vota en rgan medida pensando en quién es de los tuyos y quién no lo es.

Otro tema que ahondó la polarización fue el tema del control de armas. Hasta los años 90 no había tenidoe se asunto un verdadero protagonismo en als campañas nacionales. Aprovechando algunos sucesos, en su segundo mandato, Clinton hizo algunos movimientos que enfurecieron a los defensores de la libre posesión. Y eso lógicamente los republicanos lo incorporaron a su agenda como un arma electoral de primera.

Planteando el debate en términos casi de guerra cultural, hicieron que Al Gore en 2000 perdiera su propio estado, así como otros como Virginia Occidental, Arkansas u Ohio, que en condiciones normales debió haber ganado. Pero los republicanos lograron que una mayoría de los votantes de esos estados, vieran a Al Gore, y después a Kerry, como representantes de una cultura antagónica. Agresores, depredadores frente a su forma de vida.

Todos esos argumentos está claro que han favorecido a los republicanos en los últimos años. Y han llevado a la actual polarización, que no sólo es política, sino también cultural. Y es una de als razones que hacen también la elección de 2008 tan incierta. Preguntarse hasta qué punto una mujer de Nueva York o un negro de Chicago nacido en hawaii, puede llevarse alguno de los estados que Bush ha venido ganando hasta ahora. Porque está claro que de alguna manera tendrán que tratar de ganar y avanzar algo en lo que ha sido el "Bush Country" para tener éxito.

Y la misma pregunta nos podemos hacer sorbe si el candidato republicano pueda o no avanzar en las zoans en als que Bush no ganó. La ventaja de los republicanos tal evz sea que tienen una mayor variedad de candidatos ahora mismo. Y es una incógnita lo que puede hacer un alcalde yankee de Nueva York, o un maverick como McCain, o un ex gobernador de Massachusetts....

Todo indica a que será otra elección enconada que tendrá comor esultado un electorado fuertemente dividido y fraccionado.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

En cuanto a la pregunta que haces del aborto, los que piden la reprobación del Roe vs. Wade no proponen que el TS prohíba el aborto en toda la Unión mediante una sentencia, que sería lo que hace ahora pero a la inversa. Proponen que el poder federal no tenga capacidad de obligar a cada Estado a legislar de una manera concreta el tema del aborto.

La estrategia es bastante inteligente y demuestran que conocen mejor el sistema que los liberales. Porque no cometen el error de luchar por una causa de forma directa. Más que como una lucha contra el aborto lo plantean como una lucha en favor del derecho de los Estados y contra el activismo judicial. Los liberales cometen un grave error enrocándose en el Roe v. Wade ya que esta decisión fue poco democrática y fácil de enfrentar.

Si los liberales denunciaran el Roe v Wade como una injustificada intervención federal en la capacidad de legislación de los 50 Estados, cambiarían la situación y saldrían ganando ya que aunque pudiera darse el caso de que 20 de los 50 Estados (o los que sean) decidieran prohibir el aborto, al menos conseguirían que el aborto legal en el resto de estados tuviera una esencia democrática y no fuese elr esultado de una decisión arbitraria de 9 jueces federales.

La estrategia de los antiabortistas es sencilla. En primer lugar lograr una mayoría de jueces conservadores en el Tribunal Supremo, están a uno sólo de lograrlo, más cerca que en toda la historia. Una vez logrado eso, buscarían que algún gobernador de uno de los 50 estados propusiera a la Asamblea Estatal de su estado votar por la prohibición del aborto en su territorio. Algo anticonstitucional, ya que el Roe Vs. Wade no lo eprmite.

Entonces, se da por hecho que alguien denunciaría esa ley estatal por ser anticonstitucional, abriéndose un proceso de apelación que en última instancia llegaría hasta el Tribunal Supremo. Así eso obligaría al Tribunal Supremo a volver a pronunciarse sobre el aborto, dándole una oportunidad de reconsiderar su opinión de hace 35 años. Y si eso se produjera, la decisión de hacer legal o ilegal el aborto quedaría en manos de los congresos estatales y cada estado podría regular el aborto como quisiera. Habría muchos que lo mantendrían legal, pero otros lo prohibirían. Y sería una victoria del movimiento anti-aborto, aunque en la práctica no hubiera un cambio rotundo. Pero sí representaría el fracaso de las políticas progresistas de los 60 y 70 que proponían como solución a todos los problemas la intervención federal por encima de los derechos particulares de cada estado.

Cormac Milius dijo...

Ya conozco la esencia del debate jurídico sobre el tema pero no me convence.A estas alturas no puedes tener un país dividido en zonas donde se mantenga ese derecho y otras que no,eso se tenía que haber hecho hace 30 años,ahora montas un lío tremendo que afecta,no lo olvidemos,a derechos individuales,a nadie le obligas a abortar.¿Por qué te crees que ningún presidente republicano se ha atrevido?

Cormac Milius dijo...

En cuanto a las bajas pasiones y la politiquería instalada desde los 90,ese es el tema crucial.Antes el presidente era respetado mal que bien por todos,dejaba de ser sòlo el presidente de los de su partido.En efecto,el problema vino cuando los republicanos,pelín sobrados,daban por hecho que Clinton no les duraba.Al ser reelegido les pasó lo mismo que a los sociatas aquì con Aznar en el 2000.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

No es que ningún Presidente se haya atrevido a alterar lo del aborto. Los presidentes no pueden hacer nada para cambair eso. Sólamente nombrar jueces anti-aborto para el Tribunal Supremo y los Tribunales federales. Y eso desde Reagan lo han hecho todos los presidentes republicanos. Luego la decisión no está en sus manos.

Cormac Milius dijo...

Díselo a las bases cristianas y antiabortistas a las que todos desde Reagan han prometido lo que pueden prometer,que son los cambios pertinentes en el Tribunal Supremo para luego decepcionarles con jueces ambiguos y nada de nada.Asì 30 años.¿Por qué sì se hizo entonces con la pena capital lo que no hicieron con el aborto?¿Acaso con voluntad no habría hace tiempo mayoría antiabortista en el TS?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Con los dos jueces que ha nombrado Bush para el TS están encantados. Reagan nombró a Saclia y a O'Connor. Esta sí resultó ser más templada. Después nombró a Robert Bork, que fue rechazado por el Senado, y tuvo que nombras a Kennedy. Pero voluntad existió de nombrar a Bork.

Bush padre logró la proeza de meter a uno como Clarence Thomas, con un Senado fuertemente demócrata. Souter sí era unc andidato ambiguo, pero entraba de lo posible con un senado tan hostil a la administración como el que tuvo Bush padre durante toda su presidencia.

Es innegable que se han producido grandes avances en esa dirección. Hace 30 años podíant ener un juez de 9. Ahora tienen la mitad y están a falta de uno sólo para desequilibrar la balanza. Es por eso que inquieta Giuliani, porque temen que no diera como presidente ese pequeño empujón que necesitan en el Supremo. Están tan cerca...

Es muy complejo. El tema del aborto no suele se run tema decisivo en la itnenciónd el voto de la mayoría. Por eso lso republicanos lo utilñizan para la movilización de un electorado cocnreto, asumiendo que no espantará otros votos por los que pueden pujar por otros medios. Hay algunos votantes conservadores que son monotemáticos, deciden su voto en función de un sólo tema, en muchos casos el aborto. Es lo que hace para ellos aceptable o inaceptable a un candidato. Para esos votanets, ese es un asunto definitorio.

Pero para muchos otros votantes que puedne ser más permisivos con el aborto, ese no es un tema definitorio, por lo que no afecta a su itnención de voto el hechod e que elc andidato no comparta su misma opinión sobre el aborto. Pueden sentirse más atraídos por otros asuntos a lso que dan mayor prioridad. Los republicanos se han movido en ese difícil equilñibrio que les ha dado buenos resultados.

No sólo es importante la posición de un votante. El estar a favor o en contra de algo. También es importante la intensidad con la que se está a favor o en contra. Y qué lugar ocupa ela sunto en la escala de prioridades del votante. Sabes que apra tener el voto del sujeto A no tienes más remedio que hacer una cosa, sino sabes que puedes olvidarte de su voto. Tienes que ver si hacer eso va a condicionar el voto que el sujeto B tiene pensado darte porque satisfaces sus reclamacioens sobre otras cosas, etc.

Los republicanos necesitan el voto anti-aborto, el voto anti-regulación de la posesión de armas, etc. Igual que los demócratas necesitan el voto negro. Son aprtes fundamentales de sus electorados. La diferencia es que unos son exigentes y venden caro su voto, y otros, lso afroamericanos por ejemplo, no son nada exigentes y regalan su voto rgatuitamente a uno sólo por ser de un partido y así están que no avanzan en sus intereses.

Cormac Milius dijo...

Totalmente de acuerdo.Los republicanos han fidelizado todo el voto conservador desde el centro hasta la extrema derecha y,como ya dije,empezaron en los 70 a sacar de sus casas a los abstencionistas de ese sector,casi todos cristianos militantes,gente que a veces rozaba el tipo antisistema.Ocurre que,como este grupo es muy exigente,empiezan a estar hartos de que nunca toque lo suyo,como el aborto.

Cormac Milius dijo...

Si los demócratas consiguieran hacer lo mismo,buscar todo el voto desde el centro a la ultraizquierda tendrían que sacar de sus casas si me apuras hasta a los porreros y los colgados,amén de todos los Chomsky,Sontag,Moore y por ahí y claro,me da que no va a ser.O sea sin ir màs lejos el voto radical que se encontró ZP el 14-M y al que mima desde entonces.¿Y qué haces con ese voto?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

"Ocurre que,como este grupo es muy exigente,empiezan a estar hartos de que nunca toque lo suyo"

Ese ha sido rpecisamente uno de los motivos por los que Bush, cuando más problemas ha tenido, ha sido cuando mayor ha sido su éxito. Después de las elecciones de 2004, manteniendo la rpesidencia y con una mayoría cómoda en ambas cámaras, todos esperaban dos años años tranquilos que serían como una apisonadora para los demócratas. Pero no. Porque en cuanto Bush empezó a tener mínimos probelams para sacar adelante proyectos estrella como la reforma de las pensiones, o empezó a mostrarse demasiado acomodado, poco ambicioso, ya empezó a recibir toques de atención de esos que estaban esperando su recompensa.

El éxito demócrata nunca ha dependido de las estrategias de maximización de las bases. O al menos no, de lo que en las últiams décadas se han considerado sus bases. El problema del Partido Demócrata es que perdió su base tradicional. Era el partido de los hombres blancos obreros trabajadores del sur. Esa gente era demócrata, hasta la médula, casi más que votantes eran feligreses de partido único. Todas esas personas humildes.

El PD fue víctima del éxito del New Deal. Con el pasod el tiempo, empezó a incluir en su agenda ideas más propias de gente acomodada. De gente que era "progresista" por conviccioens más que por necesidad. El tema del aborto mismo. El Partido Demócrata no necesitaba hacer bandera del aborto. Situarlo en lo más alto de als políticas que lo identificaban y diferenciaban de los republicanos.

Fue víctima de su éxito. Se ha convertido en un aprtido elitista y ha llegaod a un punto en que no tiene claor cuales son sus bases. Las úncias veces que ha ganado la presidencia en las últimas décadas ha sido con candidatos ajenos al aparato del partido. Es decir, cuando han conseguido que el votante eligiera a suc andidato porque les gustaba su candidato. No porque fuese demócrata. Por ejemplo, cuando votaban por Bill Clinton, votaban por Bill Clinton, no votaban por el Partido Demócrata, les gustaba el hombre. Sólo con los que lo votaban por ser demócrata, no hubieran tenido suficiente.

Cormac Milius dijo...

Los demócratas tuvieron una renta fija en el Sur como herencia de la guerra civil.Eso se vino abajo con Reagan cuando recordó a los blancos "sudistas" que el conservador era él.Qué ironía que el partido de Lincoln sea un siglo después el de los herederos de los vencidos.Pero los demócratas también empezaron a ser el partido de los inmigrantes desde comienzos del s.XX,se fijó pronto en ellos.

Cormac Milius dijo...

Los demócratas se movilizaban para inscribir a los recién llegados,hacìa una nueva bolsa de votos.Al mismo tiempo,el obrerismo de las grandes ciudades se organizaba sindicalmente y ahí estaba también el partido para hacer de enlace político.A la altura de la Gran Depresión y Roosevelt podemos decir que ya era la versión americana de la socialdemocracia europea.

Cormac Milius dijo...

Y sòlo faltaba otra ironía histórica:cuando comenzaron las revueltas por los derechos civiles de los negros el Sur vivía sus últimos años de inercia demócrata con gobernadores y políticos racistas que eran del mismo partido que los Kennedy.Los negros podían haberse fijado en que Wallace y los sudistas eran demócratas y Lincoln republicano pero sòlo se fijaron en los kennedianos.Y a piñón fijo.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Es que los demócratas fueron los primeros en incluir en su plataforma nacional esa necesidad de avanzar en eld esarrollo de los derechos civiles. Fue en la Convención Demócrata de 1948, celebrada en Philadelphia. Donde se nominó a Truman, peor dodne tuvieorn mcuho protagonismo un grupo de jóvenes políticos, como Hubert Humphrey, entonces alcalde de Minneapolis, que lograron incluir un mensaje pro-derechos civiles en la plataforma final. Y eso llevó a que la delegación de Mississippi, y alguna otra, abandonara la convención y fundaran el partido dixiecrat que rpesentó a Strom Thurmond a la presidencia aquel año.

Es ahí donde el asunto empieza a coalrse en la agenda naiconald el Partido Demócrata. Con la llegada de Kennedy a la presidencia llega el gran momentod e esa nueva generación de políticos demócratas. Pero este no consigue grandes avances ya que se encuentra en el Congreso con la oposición de los sureños de su propio parte, que controlan el caucus congresional demócrata. Después Lyndon Johnson haría avanzar esas políticas dentrod e su Gran Sociedad. Aprovechándose en gran medida de la glorificaciónd e Kennedy posterior a su muerte, y ese luto que invita a consoldiar su legado social.

Y ahí se producen cosas curiosas. Por ejemplo congresistas republicanos como George Bush padre, o Bob Dole, por citar a algunos, votan a favor de la legislaciónd e derechos civiles. En cambio, muchoss enadores demócratas sureños, como Albert Gore, padre de Al Gore, votan en contra de toda la legislación de derechos civiles.

Luego en el año 2000 se da la paradoja de que los negros votan en masa al hijo de Albert Gore Sr, contra el hijo de George Bush Sr xDD

El mítico Senador demócrata William Fullbright, de Arkansas, mentor político de Bill Clinton, también votó en contra de todos los proyectos pro-derechos civiles. Pero como el impulso a nivel nacional fue dado por administracioens demócratas, e inmediatamente después los republicanos se lanzaron a la conquista del voto "racista", los negros se sintieron ma´s dientificados con el DNC.

También tuvo que ver que los republicanos en 1964 escogieron por sorpresa a Barry Goldwater como candidato presidencial. Uno de los pocos republicanos que habían votado en contra de la Civil Rights Act. Y en esa elección se representó cond emasiada claridad esa confrontaicón de la plataforma pro-derechos civiles (Johnson) contra plataforma pro-derechos de los estados (Goldwater). En esa elección es cuando los demócratas logran el voto negro para siempre, para toda la eternidad. Y los republcianos empiezan a avanzar en el Sur por vez priemra desde el Siglo XIX.