martes, 25 de septiembre de 2007

El último gran patrón demócrata de Texas

Continuando con la serie de videos históricos...




















Podemos considerar a Lloyd Bentsen, fallecido el año pasado, el último ejemplar del antaño poderoso Partido Demócrata de Texas. Una especie en extinción. Hombre grande, bravo y con estilo, de pelo plateado y gran oratoria, criado en el Rio Grande Valley, la leyenda de este nieto de daneses comenzó a escribirse en los campos de batalla europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Allí fue derribado hasta en dos ocasiones mientras realizaba misiones aéreas con el bombardero B-24 y volvió a casa cargado de condecoraciones a su valor.

Al volver a casa escogió el camino de tantos otros muchachos de su generación. Un título de Leyes en la Universidad de Texas y una larga carrera en las siempre turbulentas aguas de la vida política texana. Con sólo 25 años fue elegido juez del Condado de Hidalgo, y con 27 miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Pronto se integró en el círculo íntimo del poderoso Speaker of the House Sam Rayburn, otro texano legendario, quien se convertiría en su mentor político. Era el tiempo en que la delegación de Texas -100% demócrata- controlaba el cuerpo legislativo federal.

El otro gran texano del Siglo XX, Lyndon Johnson, por aquel entonces influyente Líder de la Mayoría en el Senado, también cultivó las relaciones con el joven Congresista Bentsen. Lloyd propuso en la Cámara la utilización de la bomba atómica contra ciudades norcoreanas en caso de que Corea del Norte se negara a abandonar los territorios del Sur. Conectaba así a la perfección con el padrino Lyndon Johnson, quien ya muy poco después de la Segunda Guerra Mundial, había proclamado que el poder atómico llegaría a "ser usado por Estados Unidos, sea para cristianizar el mundo o para pulverizarlo".

Aburrido de la política, Lloyd Bentsen emprendió en 1955 la otra aventura texana, el mundo de los negocios. Llegó a convertirse en presidente de Lincoln Consolidated, una importante institución financiera con sede en Houston, y amasó un patrimonio personal que nunca hubiera reunido en el mundo de la política. Cansado de los negocios, vendió por valor de 22 millones de dólares sus empresas, y volvió a sentir la necesidad de buscar de nuevo una proyección pública. En 1970 se propuso desafiar en la primaria demócrata al veterano y popular Senador Ralph Yarborough, un icono liberal, el "santo patrón de los liberales de Texas", cuyos enfrentamientos con el Gobernador John Connally habían dejado al Partido Demócrata de Texas al borde de una ruptura interna en los años 60, hasta que Lyndon Johnson se hizo con la Presidencia y puso orden.

Bentsen, fuertemente apoyado en el dinero de la industria petrolera, derrotó a Yarborough, y en el mes de noviembre, esa vez apoyado por los sindicatos, derrotó al republicano George Bush. Sólo un atípico demócrata de Texas podía deshacerse de dos rivales en una misma elección gracias al apoyo de dos actores tan antagónicos entre sí. En sus años en el Senado -sería reelegido hasta en tres ocasiones-, destacaría por su incondicional apoyo a la desregulación de la industria -en pago al dinero nuevo que lo había apoyado-, los recortes de impuestos, el rezo en las escuelas públicas o la reinstauración de la pena de muerte. Pero también apoyaría el aborto o las actas de igualdad de derechos y derechos civiles.

Se convertiría en las próximas dos décadas en la gran cara visible del Partido Demócrata de Texas. Su reputación de demócrata moderado le llevaría a no pocos desacuerdos con sus colegas más liberales, tanto a nivel nacional como en Texas. De hecho, el famoso economista keynnesiano John Kenneth Galbraith, admirador de Ralph Yarborough, había apoyado a George Bush en la elección de 1970 para evitar que una nueva generación de políticos conservadores se hiciera con el control del aparato del partido en Texas.

Pero Bentsen comprendía que la supervivencia del partido en su estado, después de la borrachera de los años 60, dependía del giro a la derecha. Había logrado derrotar a Bush acusándolo de estar a favor del control de armas. Las deserciones de cada vez más demócratas, incluído el ex Gobernador John Connally que se había unido al GOP, eran la señal inequívoca de que los votantes del estado de la estrella solitaria demandaban una versión cada vez más conservadora de sus líderes políticos.

Sus críticos le describirían durante años como un "Tory Democrat", pero pronto observarían en él una capacidad única para conformar coaliciones bipartidistas eficaces en el Senado, que harían avanzar los intereses de Texas. Se convirtió con los años en un consumado insider, con igual ascendencia sobre senadores demócratas como republicanos, y en una de las principales voces de la Cámara Alta en los debates sobre política fiscal. Gracias a su habilidad para sacar adelante legislación que reportaba grandes beneficios fiscales a las grandes industrias, también tenía a su disposición los oídos y la voluntad de Wall Street, así como de la nueva casta de industriales cada vez más poderosa que había surgido fuera de los límites del Big Bussiness tradicional.

En 1980, como presidente del Joint Economic Committee establecido por el Employment Act de 1946, fue responsable de la redacción de uno de los informes económicos más importantes de la historia del Congreso. El que abriría camino a las supply-side economics de esa década. Titulado "Plugging in the Supply Side". Bentsen comprendió la ventaja de trabajar más con los miembros republicanos del comité, que parecían estar más cerca de sus posiciones que muchos de los miembros demócratas más liberales, cuya visión económcia seguía estancada en las reglas sagradas del newdealismo que él ya había derrotado al enfrentarse a Yarborough, uno de los últimos newdealers del Sur.

Contando con el consejo de economistas outsiders como Arthur Laffer o Robert Mundell, el comité empezó a pensar en las rebajas de impuestos como medio para combatir la inflación. El argumento de que los recortes de impuestos podían expandir la demanda, incrementando la actividad económica, era un oximoron en el modelo económico de aquel tiempo, pero, gracias al informe Bentsen, entró a formar parte del pensamiento político y económico mainstream, y a ser debatida en las siempre exclusivas páginas de opinión del Wall Street Journal, haciendo posible que en los años siguientes, economistas muy ligados al establishment como Alan Greenspan y Herb Stein no tuvieran reparos en apoyar la agenda económica del Presidente Reagan.

Pero el gran momento de Lloyd Bentsen para el gran público llegó cuando, en 1988, fue seleccionado por Michael Dukakis, entonces candidato presidencial demócrata, para ser su running-mate. El movimiento sorprendió a muchos dentro del partido, que daban por hecho que el elegido sería el Senador John Glenn, de Ohio. La intención de Dukakis era reeditar la fórmula triunfante de 1960, Massachusetts-Texas. Pero ni él era John Kennedy, ni un demócrata conservador como Lloyd Bentsen le podía asegurar los votos electorales de Texas a un candidato de origen griego que hablaba en contra de la pena de muerte en la televisión nacional.

Dukakis estaba necesitado de alguien que moderara el fuerte contenido racial que había dominado el proceso interno demócrata con él mismo y con el activista negro Jesse Jackson. Bentsen, miembro de un country-club para blancos, era una buena selección en ese sentido, aún a riesgo de enfurecer a los fogosos delegados del reverendo Jackson. También lo era para demostrar que los demócratas habían aprendido a adaptarse a las nuevas condiciones económicas establecidas en los años del reaganismo. Además, era una opción perfecta para enfrentar a su par republicano, el inexperto Dan Quayle. Para la historia quedará el "Senador, yo serví con Jack Kennesy. Yo conocí a Jack Kennedy. Jack Kennedy fue amigo mío. Senador, usted no es Jack Kennedy". Algo que desde entonces se ha convertido en parte del léxico político para referirse a un candidato que mantiene una visión demasiado elevada de sí mismo.

Pero la selección del Senador Bentsen tuvo un lado contraproducente para Dukakis. Y es que el elevado status de Lloyd Bentsen, un peso pesado en el Senado, con hechuras de estadista, eclipsaba a un Dukakis que siempre pareció un peso ligero. Muchos vieron a Bentsen mucho más presidencial que a Dukakis. Y el aspirante a la Presidencia era Dukakis, no Bentsen. El ticket parecía disfuncional. Mal construído.

Video: discurso completo de Lloyd Bentsen aceptando la nominación como candidato a la Vicepresidencia en la Convención Demócrata de 1988, celebrada en Atlanta.

7 comentarios:

Jordi Coll dijo...

La frase de Bentsen a Quayle la copiaría Reagan en la convención republicana de 1992 para ridiculizar a Clinton, no?

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Sí. Con Thomas Jefefrson. A Clinton le gustaba decir que era un nuevo Thomas Jefferson. Y Reagan dijo aquello de "Governor, I knew Thomas Jefefrson. Thomas Jefferson was a friend of mine. Governor, you are no Thomas Jefefrson".

La diferencia es que Bentsen hablaba de algo real, él conoció a Kennedy cuando ambos eran congresistas. Reagan no conoció a Jefefrson, ni falta que le hacía para decirlo xD

Jordi Coll dijo...

Viendo el vídeo otra vez, Quayle parece tener miedo a Bentsen. Cuando este le contesta mira para otro lado.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

En ese momento sale lo peor de Quayle. Parece un niño de papá ofendido xD

Pero hay que decir que su comparación era cierta. Kennedy, cuando aspiró a la Presidencia, llevaba exáctamente los mismos años en el Senado y antes en la Cámara de Representantes. Quayle no habló de talento. Habló de años en el Conrgeso. Bentsen lo interpretó como le convenía y lo ridiculizó.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Y la reacción del público es que es brutal. Muy humillante.

Cormac Milius dijo...

Bentsen era un buen tipo, por supuesto le daba mil vueltas a Dukakis. Y la coña a Quayle fue un momento imborrable, la ùnica alegría de los demócratas en aquellas elecciones. ¿Y el caso de Ann Richards,también fallecida gobernadora justo antes de Bush?Fue una excepción en esa tendencia creciente hacia el GOP,no?Y encima una mujer en un estado supuestamente machista.Es lo que tienen los tópicos.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Ann Richards era una liberal. Trabajó para Ralph Yarborough en su juventud. Pero su derrota coincidió más o enos en el tiempo con lar etriada de bentsen de la política activa. Bentsen fue Senador hasta 1993 y luego Secretario del Tesoro durante los dos primeros años de Gobierno de Clinton.

Darle un repaso por gusto a la Lista de Gobernadores de Texas. Mirar desde finales del Siglo XIX hasta finales del Siglo XX de qué color eran TODOS los Gobernadores. Eso hoy en día sorprende a muchos viendo que Texas es uno de los estados más derechistas de la Unión. También lo era entonces. Lo que ocurre es que allí no había más que un partido que controlaba todo el aparato del Estado mediante técnicas de patronaje. Caciquismo. Controlaban a los jueces, los sheriffs, el poder económico, los sindicatos... Las verdaderas carreras electorales eran las primarias internas del partido.