domingo, 14 de diciembre de 2008

William Webster: Director de la CIA (1987-1991)


William Hedgcock Webster (n. 6 de marzo, 1924) Juez estadounidense. Fue Director de la Oficina Federal de Investigaciones (1978-1987) y Director de la Agencia Central de Inteligencia (1987-1991). Es el único individuo que ha dirigido tanto FBI como CIA.

Carrera como Juez

Nació en Saint Louis, Missouri. Sirvió como Teniente de la Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1947, se graduó por el Amherst College de Massachusetts, y dos años después se doctoró en Derecho por la Washington University de Saint Louis.

Fue admitido en el Colegio de Abogados de Missouri, y se unió a una firma legal de Saint Louis, pero pronto dejó la práctica privada de la abogacía para iniciar una larga y exitosa carrera en el servicio público. Fue Fiscal del Distrito Este de Missouri (1959-1961), y miembro de la Junta de Examinadores de Leyes de Missouri (1964-1969).

Su vida profesional cambió en 1970, cuando el Presidente Richard Nixon lo nombró Juez de la Corte Federal para el Distrito Este de Missouri (1970-1973), y más tarde Juez de la Corte de Apelaciones para el 8º Circuito (1973-1978). En 1977, el The St. Louis Globe-Democrat lo eligió como "Man of the Year" por sus éxitos como jurista.

Director del FBI (1978-1987)

En 1978, el Presidente Jimmy Carter lo nombró Director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) para suceder al dimitido Clarence Kelley. El FBI, que hasta los años sesenta había sido muy respetado, estaba en crisis. Los últimos años de J. Edgar Hoover como director se habían destacado por las tácticas cuestionables utilizadas contra los movimientos contrarios a la Guerra de Vietnam, y contra los líderes del movimiento de derechos civiles. Después, el Presidente Nixon y sus aliados habían involucrado al FBI en el encubrimiento del escándalo Watergate, utilizándolo como una herramienta política. Y las investigaicones del Congreso habían dejado al descubierto todo ello, dañando la reputación de la institución.

El Presidente Carter escogió a Webster por su probada integridad personal. Su llegada supuso la vuelta del orden y la calma al FBI, restaurando su reputación y recuperando su lugar en los nueve años que estuvo al frente. El nuevo Director profesionalizó el FBI: bajo su mandato, pasó de sólo perseguir a los ladrones de bancos a controlar a los espías soviéticos, luchar contra la droga y el crimen organizado, y a ocuparse de casos de corrupción política o de delitos económicos.

Fortaleció la lucha contra los delitos de cuello blanco y el tráfico de drogas, y aprobó la operación ABSCAM, una investigación de la corrupción política que resultó en el procesamiento de un gran número de oficiales públicos por aceptar sobornos, entre ellos un Senador de los Estados Unidos, cinco miembros de la Cámara de Representantes, varios miembros del Senado estatal de New Jersey y del Consejo Municipal de Philadelphia, y un inspector del Servicio de Inmigración.

También dirigió grandes golpes contra las familias de la Mafia de Nueva York, exponiendo la estructura y la dirección del crimen organizado a una escala desconocida hasta entonces. Desde 1982, 100 agentes del FBI y detectives de la policía neoyorquina, divididos en cinco grupos, siguieron las actividades de las distintas familias mafiosas, como los Castellano, Salerno, Langelia, Rastelli, o Corallo, mediante la intervención de 90 teléfonos, o la instalación de 80 micrófonos secretos.

Como consecuencia de las operaciones, en 1985, varios líderes de las cinco familias del crimen organizado de Nueva York pudieron ser procesador por su participación en una comisión mafiosa nacional, que decidía asesinatos, realizaba tráfico de drogas, préstamos usurarios, juego ilegal, extorsiones y fraude organizado.

Director de la CIA (1987-1991)

Tras la dimisión de William Casey como jefe de la CIA en 1987, en un primer momento el Presidente Ronald Reagan propuso como sucesor al número dos de Casey, Robert Gates. Pero este, debido a su cercanía con Casey, tuvo que retirar su candidatura para evitar una difícil batalla de confirmación en el Senado. Después Reagan, por consejo de su Jefe de Gabinete Howard Baker, ofreció el puesto al ex Senador John Tower, pero este lo rechazó. William Webster fue la tercera opción, y la que más consenso suscitó entre los legisladores. Gracias a su intachable reputación en el FBI, fue confirmado sin problemas como nuevo Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

No tenía experiencia en política exterior, pero sí en materia de espionaje, y como jefe ejecutivo de un gran monstruo burocrático del Gobierno, a través de su trabajo en el FBI. Una vez más, las investigaciones legislativas de un nuevo escándalo, el Iran-Contras, habían llevado al cuestionamiento de la integridad y la honestidad de las actividades de la CIA. A Webster le correspondió reparar las relaciones con el Congreso y restaurar la credibilidad de la Agencia.

Formó una comisión interna para evaluar las conclusiones del informe final del Congreso sobre el Irangate, y completar su propia investigación acerca de las responsabilidades de los profesionales de la CIA en las operaciones ilegales. Y aplicó las nuevas leyes que prohibían específicamente la autorización de misiones secretas de forma retroactiva, como había ocurrido en 1985 con el envío de armas a Irán.

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En la Imagen: el Presidente George Bush reunido en el Despahco Oval con Brent Scpwcroft (Consejero de Seguridad Nacional), Robert Gates (número dos de Scowcroft), John Sununu (Jefe de Gabinete), William Webster (Director de la CIA), y de pie Charles Peters (informador de la CIA), en 1990.

En 1989, el nuevo Presidente George Bush confirmó a Webster al frente de la CIA por su buena prensa, pero lo despojó de su condición de miembro del Gabinete Presidencial. Bush siempre lo consideró un hombre demasiado cercano a sus críticos del Congreso. El deseo de Webster de agradar a los legisladores, su buena disposición a notificar escrupulosamente al Congreso sobre todas las operaciones encubiertas, y su resistencia a utilizar los informes de Inteligencia en favor de las necesidades políticas de la Administración, llevaron a un enfriamiento de su relación con el Presidente.

Irritó a la Casa Blanca cuando, en 1990, apoyándose en las evaluaciones de la Agencia, argumentó que las sanciones económicas contra Saddam Hussein estaban funcionando. Y debido a las posteriores presiones de la Casa Blanca, cambió radicalmente de discurso justo antes de que el Congreso votara sobre la autorización del uso de la fuerza para expulsar a las tropas iraquíes de Kuwait, lo que terminaría resintiendo su credibilidad ante los congresistas y senadores.

En primavera de 1991, anunció que abandonaba la dirección de la CIA. Ese mismo año fue condecorado con la Medalla Distinguida de Inteligencia, la Medalla Presidencial de la Libertad, y la Medalla de Seguridad Nacional.

Últimos años

Desde que abandonó la CIA, ha trabajado como abogado especializado en arbitraje, mediación e investigación interna en Milbank, Tweed, Hadley & McCloy, una firma legal global. Desde 2006 es presidente del Comité Asesor del Departamento de Seguridad Interior.

Es miembro de la American Bar Association, del Council of the American Law Institute, del Order of the Coif, y del American College of Trial Lawyers.