martes, 16 de diciembre de 2008

James Woolsey: Director de la CIA (1993-1995)


Robert James Woolsey (n. 21 de septiembre, 1941) Abogado estadounidense. Fue Director de la Agencia Central de Inteligencia (1993-1995).

Origen y formación

Nació en Tulsa, Oklahoma. Se graduó por la Universidad de Stanford, y obtuvo un Master en la Universidad de Oxford. En 1968 se licenció en Derecho por la Escuela de Leyes de la Universidad de Yale, llegando a ser editor de la revista de Derecho de Yale ese mismo año.

Servicio en el Gobierno (1969-1991)
Durante su servicio militar, fue reclutado para servir como asesor de la Delegación de EEUU en las conversaciones para la Limitación de Armas Estratégicas (SALT I), en Helsinki y Viena (1969-1970). Y de allí pasó a servir como consejero general del Comité de Servicios Armados del Senado de EEUU (1970-1973).

Tras un periodo ejerciendo la abogacía privada, fue Subsecretario de la Marina (1977-1979) en la Administración de Jimmy Carter, delegado en las negociaciones celebradas en Génova entre EEUU y la URSS para la Reducción de Armas Estratégicas (START) y Armas Nucleares y Espaciales (NST) entre 1983 y 1985, y Embajador para la Negociación de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE) entre 1989 y 1991.

Durante las Administraciones de Ronald Reagan y George Bush, también integró varias comisiones presidenciales: la Comisión Presidencial sobre Fuerzas Estratégicas (1983); la Comisión Presidencial sobre la Dirección de la Defensa (1985-1986); y la Comisión Presidencial para la Reforma Federal de Leyes Éticas (1989).

Director de la CIA (1993-1995)

Considerado un intelectual neoconservador encuadrado en el Center for Strategic and International Studies, James Woolsey fue nombrado Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por el Presidente Bill Clinton, en 1993.

Clinton había hecho campaña en 1992 influenciado por varios teóricos neoconservadores contrarios a la línea realista dogmática de la Administración Bush en política exterior, y prometiendo ser más duro en Taiwán y Bosnia, promover la democracia fuera de EEUU, y anteponer los derechos humanos en las relaciones con China. Promesas que en su mayoría no se cumplirían, pero que llevaron a la inclusión de Woolsey en su equipo de Seguridad Nacional.

Trabajador incansable, Woolsey se volcó en jornadas de trabajo de 16 horas, en el ambicioso objetivo de convertir la CIA de la Guerra Fría en una nueva organización. Pero en ese cometido se vio envuelto desde el principio en un áspero enfrentamiento con el Comité de Inteligencia del Senado, siendo incapaz de convencer a los escépticos legisladores, de que la Agencia necesitaba un presupuesto anual de 28,000 millones de dólares para enfrentar los desafíos de la nueva era, y dotarse de un costoso programa de satélites de espionaje. Terminada la Guerra Fría, el Congreso veía rebajadas las amenazas a la Seguridad Nacional, y quería recortar los presupuestos de Defensa e Inteligencia, en contra de las recomendaciones de Woolsey.


En la imagen: James Woolsey saluda al Presidente Bill Clinton en el Despacho Oval de la Casa Blanca. 16 de marzo, 1994.

El principal motivo de su incapacidad a la hora de convencer al Capitolio, estuvo en la falta de respaldo político desde la Casa Blanca. El Presidente Bill Clinton no encontraba tiempo para la CIA, y la relación con Woolsey fue la más fría jamás habida entre un Presidente y un Director de la CIA. En sus dos años al frente de la CIA, Woolsey no tuvo ni un sólo encuentro privado con Clinton. Incluso los encuentros semiprivados fueron escasos -sólo dos veces. La comunicación se realizaba siempre a través del Consejero de Seguridad Nacional Anthony Lake.

Más tarde, Woolsey recordaría que, "no hubo mala relación con el Presidente. Símplemente, esa relación no existió." Y cuando un tipo aterrizó con una avioneta en los jardines de la Casa Blanca en 1994, se extendió entre los empleados de la CIA en Langley el chiste que decía que el de la avioneta había sido el Director tratando de conseguir una cita para ver a Clinton.

Pero lo que dañó irreparablemente la reputación de Woolsey, fue el escándalo del descubrimiento del agente doble Aldrich Ames, un agente de la CIA que había espiado para el KGB y el FSB desde 1985, revelando a los rusos una docena de nombres de agentes estadounidenses y británicos infiltrados en los servicios de espionaje enemigos. Si bien la responsabilidad no era de Woolsey, este cometió el error de reaccionar al escándalo protegiendo a los altos cargos responsables de la negligencia, en lugar de abrir un proceso de renovación de personal.

El 28 de diciembre de 1994, James Woolsey presentó su dimisión al Presidente Clinton. Cesó como Director de la CIA el 10 de enero de 1995.

Asistencia de la CIA al Congreso Nacional Iraquí

Bajo la dirección de Robert Gates, la CIA había organizado en 1992 el Congreso Nacional Iraquí (CNI), un grupo de oposición a Saddam Hussein con grupos armados kurdos y otras organizaciones, liderado por Ahmed Chalabi. Con Woolsey continuó la operación de financiación y asistencia al grupo con grandes cantidades de dinero para construir campos de entrenamiento en el Kurdistán, y emisoras de radio y televisión para transmitir propaganda contra Saddam.

Chalabi utilizó parte de los fondos que recibía de la CIA en crear una milicia armada. Con el visto bueno de Washington, urdió un plan para utilizar a su milicia, junto con líderes tribales sobornados, y lanzar un ataque simultáneo en tres ciudades contra las tropas de Saddam. Para apoyar la ofensiva, en octubre de 1994, la CIA estableció una base permanente en la ciudad de Salahudín, en la zona de exclusión que prohibía los vuelos de aviones iraquíes, y puso tres equipos de agentes a trabajar con los hombres de Chalabi.

Pero poco antes de que se iniciara el ataque, los funcionarios baazistas se habían enterado de la conspiración, y EEUU negó respaldo militar a la operación. La CIA informó a Chalabi que "cualquier decisión de seguir adelante sería sólo de su responsabilidad." Chalabi se negó a abortar la operación y siguió adelante. Pero para entonces, muchos de los insurgentes habían desertado, y la revuelta terminaría fracasando en pocas semanas. El ejercito iraquí asesinaría a más de un centenar de insurgentes apoyados por el Congreso Nacional Iraquí.

Últimos años

Tras abandonar la CIA, Woolsey volvió a trabajar como abogado en la prestigiosa firma legal Shea & Gardner, en Washington DC. Estuvo entre los primeros miembros del Project for the New American Century (PNAC), y en 1998 fue uno de los firmantes de una carta enviada por ex funcionarios e intelectuales al Presidente Clinton, haciendo un llamamiento para derrocar a Saddam Hussein. Ese mismo año, integró la Comisión de Evaluación de la Amenaza de Misiles Balísticos, que evaluó la amenaza de los misiles balísticos contra Estados Unidos, y más tarde la Comisión Nacional sobre Terrorismo (1999-2000).

Durante el primer mandato de George W. Bush, ejerció de asesor del Pentágono: como miembro de la Junta de Política de Defensa (2001-2005) y miembro del Panel de Asesoría de Conceptos de Disuasión (2001-2003).

Desde 2002, es Vicepresidente de Booz Allen Hamilton, una firma consultora de gestión y tecnología. Es miembro del Washington Institute for Near East Policy (WINEP), miembro de la junta de asesores del Jewish Institute for National Security Affairs, y miembro fundador de Set America Free. También es patrón de la Henry Jackson Society, un think-tank británico con sede en Cambridge, y fue presidente del consejo de administración del Freedom House.

En 2008, fue asesor de Seguridad Nacional y política energética de la campaña presidencial del Senador John McCain.