jueves, 2 de agosto de 2007

"Mi padre era pastor y su hogar eran las montañas"


Paul Laxalt es el hijo de aquel pastor vasco que acabó convirtiéndose en una de las personalidades políticas más influyentes de los Estados Unidos. Su padre había sido uno de los muchos vascos que, a principios de siglo, marcharon de su tierra a buscar mejor fortuna en el Oeste Americano. Un lugar lejano que sólo conocían de oídas. Los que allí habían estado hablaban de territorios en los que el cielo, las montañas, los ríos y las praderas, todo se volvía monumental. Zonas de agricultores y ganaderos que dieron la oportunidad a los inmigrantes vascos de poder ejercer lo que mejor sabían hacer, el pastoreo.

El padre de Paul fue uno de ellos. Viajó con sus hermanos y se casó con otra inmigrante vasca. Allí se asentaron junto con otras familias vascas que formaron sus propias comunidades, manteniendo intactas sus antiguas tradiciones vascas y asimilando también la vieja cultura del Oeste Americano. La suerte les sonrió porque sus esfuerzos se vieron recompensados al cabo de los años. Aún cuando sus vidas transcurrieron en los montes cuidando ovejas, pudieron reunir pequeñas fortunas para garantizar el progreso social de sus descendientes, entre ellos también el hermano de Paul, el escritor Robert Laxalt, autor de Sweet Promised Land, obra cumbre de la Diáspora Vasca.

En palabras del propio Paul Laxalt, "lo que ha ocurrido con los Laxalt ilustra a la perfección por qué se conoce a Estados Unidos como la Tierra de las oportunidades. Con su duro trabajo y perseverancia, nuestros padres abrieron la puerta de esta oportunidad a cada uno de sus hijos, quienes han sabido triunfar, sin excepción, no sólo en sus esfuerzos sino, y esto es más importante, en sus vidas como ciudadanos de la Dulce tierra prometida".

Gracias al incansable trabajo de sus padres, Paul pudo disfrutar en su infancia de una buena educación en la ciudad de Carson City, Nevada, donde sus padres lograron abrir un pequeño restaurante. Una vez llegado a la edad adulta, al igual que muchos americanos de la época, supo encontrar en el ejército una forma honrada para prosperar y poder completar sus estudios universitarios. Se alistó durante la Segunda Guerra Mundial y, una vez completado su servicio en el Océano Pacífico, se graduó en Leyes por la Universidad de Denver.

Así comenzaría su periplo hasta convertirse en una de las figuras políticas más representatiavs del Oeste. Su primer cargo público fue como fiscal de distrito, elegido por votación popular, y, afiliado ya al Partido Republicano, sería elegido Vicegobernador de Nevada en 1962. Dos años después, fue uno de los primeros republicanos electos en apoyar con entusiasmo la campaña presidencial de Barry Goldwater. Laxalt lo apoyaba por tres razones que lo llevaban a identificarse con él: "provenía del Oeste, era valiente y era conservador".

En 1966 es elegido Gobernador de Nevada, el mismo año que Ronald Reagan es elegido Gobernador del vecino estado de California. Ahí comenzaría una amistad política y personal que duraría para toda la vida. Dos hombres hechos a sí mismos, de origen humilde, a los que América les brindó la oportunidad de alcanzar el éxito. Ambos creían pues, ciégamente, en el poder de redención del país al que pertenecían y, más en concreto, en el espíritu y la iniciativa individual del maverick del Oeste.

En 1974 Laxalt sería elegido para el Senado de EEUU y reelegido en 1980. Cuando su amigo Reagan presentó su candidatura a la nominación republicana en 1976, desafiando al Presidente en ejercicio, Gerald Ford, Laxalt no dudo en aceptar ser el Chairman de la campaña del ex Gobernador de California. "Cuanto más tiempo pasaba en Washington, más atraído me sentía por Ron Reagan, no sólamente por la forma en que era capaz de desenvolverse en situaciones difíciles y por sus magníficas cualidades como persona, sino también porque encarnaba todo aquello que yo consideraba importante para la Presidencia. Aunque a mí me gustaba el Presidente Ford, y lo respetaba, creía que el país, en particular después del Watergate, necesitaba nueva sangre y perspectivas frescas", dijo en sus memorias.

Tuvo el privilegio de ser quien propuso ante los delegados la nominación de Ronald Reagan en las Convenciones Republicanas de 1976, 1980 y 1984. Al introducir al Presidente en 1984, estas fueron sus palabras ante los delegados del GOP reunidos en Dallas: "Espero que me oigan en Managua, La Habana, y Moscú: independientemente de lo que quieran hacer los demócratas liberales, nuestro Presidente y nuestro partido nunca abandonarán a los luchadores por la libertad en las colinas de Nicaragua".

Desde que su amigo se había instalado en la Casa Blanca, Paul Laxalt era el presidente nacional del Partido Republicano. En aquella época sería conocido en Washington como "First Friend" (Primer Amigo), porque las puertas de la Casa Blanca siempre estaban abiertas para él. Representó además al Presidente Reagan en varias misiones diplomáticas a la URSS o Israel, y tuvo un importante papel de mediador durante la caída del dictador Marcos en Filipinas.

También tuvo un papel central en un episodio de gran significación para los vascos del mundo. La primera visita oficial de un Lendakari a la Casa Blanca. Fue en 1988 como resultado del esfeurzo de Paul Laxalt y otros miembros de origen vasco del GOP, como Pete Cenarrusa. El Lendakari Ardanza fue tratado durante su viaje como un Jefe de Estado.

El viaje de Ardanza a EEUU

Fuente: (Anuario de Euskal-Herria, 1988)

(...) El lendakari Ardanza emprendió su primer viaje oficial al Nuevo Continente para realizar una larga visita a los Estados Unidos de América. Con el objetivo de tomar contacto con las comunidades vascas, Ardanza llegó al aeropuerto de Boise, estado de Idaho, el 16 de marzo de 1988. En un hangar especialmente decorado para la ocasión, con globos de color rojo, blanco y verde, banderas estadounidenses y vascas adornando el techo, txistularis y trikitixas, una frase de bienvenida en euskera, aguardaban al presidente de los vascos alrededor de unas trescientas personas. A la hora de los consabidos discursos, el lendakari agradeció a los miembros de la colonia vasca en EEUU su esfuerzo por mantener la identidad cultural que un día aprendieron en Euskal Herria o que pasó de padres a hijos en el Nuevo Continente.

Ya el 18, Ardanza, durante su última jornada en Boise, apareció tocado con un espectacular sombrero de "cow-boy" que le fue regalado, junto al resto de la indumentaria obligada en estos casos, por la colonia vasca. Mientras se anunciaba por sorpresa la entrevista con Reagan en la Casa Blanca, por mediación del senador Paul Laxalt, Ardanza reiteró ante el Congreso de Idaho su rechazo al terrorismo y su deseo de que se alcance pronto la paz.

La visita del lendakari vino a alterar, en el mejor de los sentidos, la vida de Boise, una población de doscientas mil almas. José Antonio Ardanza ocupó un primerísimo plano en los noticiarios de las emisoras locales de radio y televisión, y en el único diario de la capital de Idaho. "Su visita es la más importante de Idaho en muchos meses", le dijo el gobernador Andrus a la primera autoridad vasca en Europa.

Ardanza giró el 19 visita al estado de Nevada, y en su quinta jornada del viaje oficial siguió con su carácter eminentemente cultural, al ser suscritos en Reno convenios de colaboración cultural y educativa con el gobernador de Nevada, la Universidad Pública del Estado y el Departamento-Programa de Estudios Vascos que coordina el profesor William Douglas. Ardanza conversó con los responsables del programa de Estudios Vascos, organismo creado en 1967 y que, tan sólo para publicaciones, disponía al año de 20,000 dólares.

Ya el día 20, el lendakari, que estaba acompañado en todo momento por Joseba Arregi, su consejero de Cultura, llegó a San Francisco (California) para pronunciar un discurso ante la Asamblea General Extraordinaria de Organizaciones Vascas de Norteamérica (NABO). Ardanza, que sería recibido en el aeropuerto por el cónsul español, recordó a los vascos de EEUU su pertenencia a una misma nacionalidad por encima de divisiones políticas o administrativas.

En la imagen: el Lendakari Ardanza saluda al Presidente Reagan en el Desacho Oval. Al fondo, Pete Cenarrusa y Paul Laxalt.

Sin tiempo para descansar, el lendakari se trasladó al otro extremo del gran país del dólar, a su capital federal, Washington, para entrevistarse el 21 de marzo con Paul Bremer, embajador especial de Reagan para asuntos de terrorismo (el que sería años más tarde administrador civil de EEUU en Iraq). Durante más de media hora de charla, Ardanza y Bremer analizaron los cambios surgidos en los últimos meses en la situación del País Vasco y en el problema que ETA representa. Bremer reconocería públicamente en rueda de prensa los esfuerzos hechos por el Ejecutivo de Vitoria para llegar a una solución pacífica.

Al día siguiente, el 22, llegó la entrevista más alta de nivel al encontrarse Ardanza con el presidente Reagan en el despacho oval de la Casa Blanca. La conversación duró quince minutos, y en ella estuvieron además presentes el consejero vasco de Cultura Joseba Arregi, el senador Paul Laxalt - presidente del Partido Republicano y hijo de emigrantes vascos-, y el secretario de Estado de Idaho Pete Cenarrusa. Al término de la histórica reunión, el lendakari destacó que Reagan se hallaba bien informado de la realidad de Euskadi, precisando además: "Le he explicado el sentido de mi viaje a Estados Unidos, y la realidad y deseos de nuestro pueblo. En definitiva nos hemos encontrado dos presidentes de pueblos muy distintos en su capacidad, pero que tienen en común su ansia de democracia y de defensa de la libertad".

José Antonio Ardanza finalizó su ajustado viaje a EEUU convencido de la necesidad de cambiar la imagen de Euskadi en el mundo, tras diez días muy intensos. El lendakari ofreció una rueda de prensa el 23 de marzo en el National Press Club de Washington D.C:, ante una gran mayoría de periodistas del Estado español. Ardanza realizó una evaluación enormemente positiva del viaje y afirmó haber cubierto los objetivos que se había propuesto. "Si la noticia ha tenido connotaciones de jefe de Estado, se lo debo a los organizadores", recalcó el inquilino de Ajuria Enea.

A su llegada al aeropuerto madrileño de Barajas, el presidente vasco manifestó su alegría con estas palabras: "El trato recibido en Estados Unidos es un honor para todos los vascos y el reconocimiento como pueblo". Poco después, Ardanza, para evitar suspicacias de la derecha española, comunicaba a Felipe González por teléfono los detalles de lo vivido en América. (...) (Anuario de Euskal-Herria, 1988)

Video Especial (Real Player): El proceso de confirmación de William Rehnquist como Presidente del Tribunal Supremo de EEUU en 1986. En el video vemos a Rehnquist declarando ante el Comité Judicial del Senado del que el Senador Paul Laxalt era miembro destacado. También tenemos en el video al legendario Senador Strom Thurmond (R - Carolina del Sur) quien por aquel entonces presidía el poderoso comité.

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Coño, realmente bueno este post. Muy interesante todo lo que se cuenta aquí.

Anónimo dijo...

El Sr. Administrador cumplió su palabra.......

Odalric dijo...

Un articulo sensacional (como de costumbre, claro) y especialmente sentido.
:)

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Jaja! ¿Y tú quién eres?

Anónimo dijo...

Ardanza aparece muy bajito y pequeñito en la foto......

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

A Ardanza lo he tenido cerca y no es alto, de todas maneras también la distancia engaña.