miércoles, 5 de noviembre de 2008

Reuniones, etrevistas, informes...

En los próximos dos meses y medio, el Presidente-electo Obama dedicará gran parte de su tiempo a participar en reuniones con responsables de distintas agencias y departamentos gubernamentales, entrevistas con expertos, informes secretos que contienen información reservada a la que no tenía acceso cuando era un simple mortal, y clases particulares para aprender a "entender" la Presidencia.

Os dejo un ejemplo de una de esas sesiones informativas de estos periodos de transición. Descrita en el libro Plan de ataque de Bob Woodward:

(...) La mañana del miércoles 10 de enero de 2001, diez días antes de la toma de posesión del nuevo gobierno, el presidente electo Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice y el secretario de Estado designado, Colin L. Powell, fueron al Pentágono para reunirse con el secretario de Defensa, William Cohen. Después, el Gobernador Bush y su equipo bajaron hasta el Tanque, el recinto seguro donde se celebraban las reuniones de la junta de Estado Mayor.

Bush entró tranquilamente, caminando como en ‘La leyenda del indomable’ y agitando ligeramente los brazos, un punto gallito pero incapaz de ocultar que se sentía incómodo.

Dos generales le informaron sobre si se respetaban las zonas de exclusión aérea en Iraq. La operación Vigilancia Norte hacía respetar la zona de exclusión aérea en el 10% más septentrional de Iraq para proteger a la minoría kurda. Unos cincuenta aparatos de Estados Unidos y el Reino Unido habían patrullado la zona durante ciento sesenta y cuatro días del año anterior. Prácticamente en todas las misiones, el sistema de defensa aérea iraquí había abierto fuego contra ellos o había amenazado con hacerlo, incluso con misiles tierra-aire. Los aparatos estadounidenses habían devuelto el fuego o bombardeado con cientos de misiles y bombas a los iraquíes, sobre todo artillería antiaérea.

En la operación Vigilancia Sur, la mayor de las dos, Estados Unidos patrullaba prácticamente toda la mitad sur de Iraq, casi hasta las afueras de la propia Bagdad. Los pilotos que sobrevolaban la región habían penetrado en el espacio aéreo iraquí unas 150,000 veces durante la última década y casi 10,000 durante el último año, unas cifras increíbles. A pesar de cientos de ataques, no se había perdido un solo piloto norteamericano.

El Pentágono tenía cinco grados de respuesta cuando los iraquíes disparaban sobre un avión estadounidense. Los contraataques aéreos eran automáticos; los más serios, que implicaban múltiples ataques contra objetivos importantes o contra emplazamientos fuera de las zonas de exclusión aérea, requerían como mínimo notificación y a veces aprobación directa del presidente. El forzar el cumplimiento de las zonas de exclusión aérea era peligroso y caro. Se arriesgaban reactores que costaban muchos millones de dólares para bombardear baterías antiaéreas de 57 milímetros. Y Saddam tenía almacenes enteros llenos de esas baterías. Como línea política, ¿iba la nueva administración Bush a continuar con la política de dar a Saddam poco más que unos suaves golpecitos de advertencia en el pecho? ¿Había algún tipo de estrategia nacional tras todo aquello o se trataba sólo de un sistema estático de represalias?

Si un piloto norteamericano era derribado, debía seguirse un plan de operaciones llamado Tejón del Desierto. Estaba diseñado para interferir en la capacidad iraquí de capturar al piloto, atacando la capacidad de mando y de control de Saddam en el centro de Bagdad. En el plan se incluía una progresiva intensificación del ataque si un piloto estadounidense era capturado. Otro plan de operaciones llamado Trueno del Desierto era el que debía seguirse si los iraquíes atacaban a los kurdos del norte.

Cohen, que abandonaría el cargo de secretario de Defensa en diez días, creía que la nueva administración comprendería pronto la realidad sobre Iraq. No iban a encontrar mucho apoyo, si es que lo encontraban, entre los demás países de la región para una intervención potente contra Saddam, lo que dejaba tan sólo la posibilidad de lanzar en solitario un ataque a gran escala. ¿Qué podían lograr con los ataques aéreos? No mucho, según él. Iraq era muy traicionero. Cohen creía que el nuevo equipo, una vez lo hubiera pensado bien, buscaría alguna forma de “reconciliación” con Saddam, pues Cohen estaba convencido de que el dictador estaba aislado y había sido contenido de forma efectiva.

En aquella sala se lanzaron de un lado a otro, acrónimos y nombres de planes de operaciones, muchos de los cuales les resultaban familiares a Cheney, Rumsfeld y también a Powell, que había pasado treinta y cinco años en el ejército y había sido presidente de la Junta de Estado Mayor entre 1989 y 1993.

El presidente electo Bush hizo algunas preguntas prácticas sobre cómo funcionaban las cosas, pero no dio ninguna muestra de hacia dónde se encaminaban sus deseos.

El personal de la Junta del Estado Mayor había colocado un caramelo de menta frente a cada una de las sillas. Bush desenvolvió el suyo y se lo echó a la boca. Luego comenzó a mirar el caramelo de Cohen y emitió un gesto como si dijera “¿Te lo vas a comer?”. Cohen le indicó que no, así que Bush alargó la mano y se hizo con él. Hacia el final de la reunión informativa de hora y cuarto, el presidente en funciones de la Junta de Estado Mayor, el general del ejército Henry “Hugh” Shelton, se dio cuenta de que Bush estaba mirando su caramelo, así que se lo dio también.

Cheney escuchaba lo que se decía, pero estaba cansado y cerró los ojos, cabeceando ostensiblemente un par de veces. Rumsfeld, que estaba sentado al otro extremo de la mesa, prestó mucha atención, a pesar de que continuamente pedía a los que estaban hablando que lo hicieran más alto o que subieran el tono.

“Desde luego, es un gran comienzo -le comentó uno de los miembros de la junta en privado a un colega después de la sesión -. El vicepresidente se quedó dormido y el secretario de Defensa está sordo". (...)

7 comentarios:

Joan Mejia dijo...

Antxon ante que todo muchisimas gracias por todo lo que has hecho en este proceso electoral que yo he empece a cubrir el 20 de enero de 2007 cuando me entere que la senadora Clinton estaba en serio dentro de la carrera para la casa Blanca, este, tu blog me ha ayudado a comprender este complejo sistema electoral, este blog y tu forma de comentar este proceso me han incentivado mas a que el año que viene cuando termine la escula estudie Ciencias Politicas, este blog me ha ayudado a que pueda explicarles a mis compañeros de escuelas, mis profesores y amis familiares les puediese explicar como funciona este complejo sistema.

Quisiera comentar algo que he notado en mi pais, Republica Dominicana, dicen que es un pais "democratico" pero cada vez que ocurren unas elecciones los politicos terminan diciendo que se cometieron fraudes y que la victoria no es REAL, hoy muchas personas me han dicho que Obama gano con un fraude colosal, algunos dominicanos que viven alla en los EE.UU, he ahi la diferencia de un pais DEMOCRATICO y un pais "democratico".

Muchas Gracias!!!!!!
Joan R. Mejia Ferreiras.

Jordi S. dijo...

Yo te quería agradecer que hayas subido un fragmento tan interesante, pero creo que es más justo darte las gracias por la cobertura que has hecho de todo el proceso electoral. Gracias y a seguir así.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Gracias!

Gaius Baltar dijo...

Juas, que bueno lo de los caramelos. Es que Bush es un personaje cómico, que crack. xD

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Otro episodio, ya de Presidente, que dice mucho de la personalidad algo despreocupada de Bush:

(...) El General Jay Garner (encargado de la oficina de asuntos de la posguerra en Iraq) fue a la Casa Blanca, el viernes 28 de febrero del 2003, a media mañana, a fin de reunirse con el presidente Bush por primera vez. En la Sala de Situación, Garner distribuyó las copias de sus notas, una presentación que incluía 11 puntos y se metió de lleno en el asunto.

Expresó que cuatro de las nueve tareas que su pequeño equipo debía realizar en Iraq, en virtud de la Directiva NSPD-24 de Bush, estaban claramente más allá de sus posibilidades; entre ellas se encontraban el desmantelamiento de las armas de destrucción en masa, la derrota de los terroristas, la reorganización del ejército iraquí y la reestructuración de las demás instituciones de seguridad interna en Iraq.

El Presidente asintió con la cabeza. Nadie más intervino, a pesar de que Garner les acababa de decir que él no podía ser responsable de las tareas decisivas que habría que emprender tras la guerra —sobre todo aquellas tareas que más tenían relación con las razones declaradas para ir a la guerra en primer lugar— porque su equipo no podía emprenderlas.

La trascendencia de lo que acababa de afirmar parecía arremeter contra las mentes de todos los participantes.

Posteriormente, Garner describió la forma en que él pensaba dividir el país en grupos regionales, y continuó hablando de los planes interinstitucionales.

"Un momento", interrumpió el Presidente. "¿De dónde tú eres?"

"De la Florida, señor".

"¿Por qué hablas de esa manera?" preguntó, aparentemente intentando ubicar la procedencia del acento de Garner.

"Porque yo nací y me crié en un rancho en la Florida. Mi papá era ranchero."

"Ya estás en el equipo", señaló con aprobación el primer ranchero. Su hermano Jeb era el gobernador del estado, y el Presidente lo visitaba con regularidad.

Uno de los puntos de la presentación de Garner era: "el uso del ejército regular iraquí en la posguerra", e indicó: "Vamos a utilizar el ejército. Necesitamos utilizarlo. Cuenta con las habilidades necesarias".

¿Cuántos miembros tendría el ejército?, preguntó alguien.

"Voy a darles un amplio margen", respondió Garner. "Será entre 200.000 y 300.000 soldados".

Garner miró a su alrededor en la habitación. Todas las cabezas hacían un movimiento de norte a sur. Nadie se opuso. Nadie preguntó sobre el plan.
"Muchas gracias", dijo Bush cuando Garner concluyó. La asesora para temas de Seguridad Nacional Condoleezza Rice comenzó a hablar sobre otro tema, por tanto Garner entendió que podía retirarse. Mientras salía de la habitación, el Presidente atrajo su atención.

"Dales duro en el trasero, Jay", dijo Bush.

Garner esperó a Rumsfeld afuera. Pronto, Bush y Rice salieron de la habitación y caminaron tres o cuatro pasos después de pasar junto a Garner. De repente, Bush regresó.

"Oye, si tienes algún problema con ese gobernador en la Florida, solo házmelo saber", dijo Bush.
(...)

filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

No creo. Creo que tiene uno catalán.

Pero no importa. Nosotros los vascos daremos en 2010 dos Gobernadores, Dios mediante. Uno en Idaho y otro en California.